Inmigraci贸n Musulmana en Europa

inmigraci贸n musulmana en Europa




Unos veinticinco millones de musulmanes viven en los veintiocho Estados miembros. Cuando llegaron en busca de trabajo resultaban necesarios para sectores calificados como 鈥渄if铆ciles, sucios y peligrosos鈥. En los a帽os 80, se les empez贸 a percibir no como inmigrantes de Marruecos, Pakist谩n o Turqu铆a, sino como 鈥musulmanes鈥 que pon铆an en peligro el tejido social europeo. Los atentados perpetrados por min煤sculos grupos de fan谩ticos y la radicalizaci贸n de miles de europeos de origen musulm谩n han hecho resurgir un sentimiento antimusulm谩n. A menos que haya un esfuerzo por parte de los inmigrantes para integrarse y cierta apertura por parte de las sociedades, las tensiones resultar谩n preocupantes.

La presencia de unos veinticinco millones de musulmanes en los veintiocho pa铆ses de la Uni贸n Europea est谩 planteando hoy debate, pol茅mica, miedo y hasta odio. Nunca antes hab铆amos presenciado este clima de sospechas mutuas entre musulmanes y el resto de las sociedades en Europa. Las encuestas de opini贸n p煤blica en nuestro continente muestran cada vez m谩s temor y antagonismo hacia los musulmanes europeos, vistos como amenaza para las identidades nacionales, para la seguridad interna y para el tejido social. Al mismo tiempo, los musulmanes est谩n convencidos de que la mayor parte de los europeos rechazan su presencia y denigran y ridiculizan su religi贸n.

Esta incomprensi贸n es preocupante, porque alienta una peligrosa islamofobia, por una parte, y la radicalizaci贸n de algunas conductas, por la otra. Los pa铆ses europeos est谩n alarmados por esta evoluci贸n, que pone en jaque la convivencia pac铆fica; por lo tanto, han tomado medidas y han aprobado leyes para actuar contra las fuerzas extremistas, poner freno a la radicalizaci贸n y mejorar la integraci贸n de los musulmanes en los pa铆ses de acogida.

Las encuestasmuestran cada vez m谩s temor hacia los musulmanes europeos y estos creen que los europeos ridiculizan su religi贸n

miedo a musulmanes

Pero no es f谩cil. 驴C贸mo puede Europa alentar la integraci贸n musulmana en estados laicos? La radicalizaci贸n y el extremismo, 驴tienen que ver con la marginaci贸n econ贸mica, o son producto de un discurso que divide el mundo en dos bandos, 鈥渘osotros y ellos鈥? El extremismo, 驴tiene su origen solo en la fe? En tal caso, 驴por qu茅 un extremista noruego mat贸 en 2011 a docenas de compatriotas suyos, que no eran musulmanes? Los Estados europeos siguen enzarzados en estas espinosas cuestiones, sin llegar a ser capaces de articular una respuesta coherente.

En este texto sostengo que muchos musulmanes se est谩n trasladando a Europa de forma definitiva, que la inmensa mayor铆a quiere vivir en paz, que las pol铆ticas europeas de integraci贸n han sido err谩ticas e incoherentes, y que solo una min煤scula minor铆a de musulmanes se dedica a actividades radicales. Tambi茅n argumento que existe un radicalismo con origen en la fe (grupos o personas con motivaci贸n religiosa), pero tambi茅n un extremismo basado en la identidad (partidos de extrema derecha) que no es menos peligroso, y que Europa debe atacar ambos problemas extinguiendo las fuentes ideol贸gicas del extremismo. Por 煤ltimo, defiendo que el radicalismo islamista en Europa sigue siendo marginal, y no obedece tanto al fracaso de la integraci贸n como a la comunicaci贸n a escala mundial, ligado a una ruptura de identidad y a la exposici贸n de los j贸venes musulmanes europeos a las insoportables im谩genes de destrucci贸n y violencia en muchos pa铆ses musulmanes, sobre todo en Oriente Medio, ya sea por intervenciones occidentales tales como la invasi贸n de Iraq o las ofensivas de Israel en Gaza, o por el ataque de algunos reg铆menes musulmanes contra sus propias poblaciones, como sucede en Iraq o en Siria.




LA POBLACI脫N MUSULMANA DE LA UE EST脕 LIGADA聽
PRINCIPALMENTE A LA DIN脕MICA MIGRATORIA

Hist贸ricamente, la presencia del islam en Europa no es un fen贸meno nuevo. A partir del 711 los musulmanes conquistaron amplios territorios en la orilla norte del Mediterr谩neo, y establecieron califatos y emiratos, sobre todo en la pen铆nsula ib茅rica, durante m谩s de siete siglos. La ca铆da del 煤ltimo Emirato de Granada en 1492 marc贸 el final de la dominaci贸n pol铆tica musulmana en Espa帽a. M谩s tarde, la Inquisici贸n motiv贸 la expulsi贸n de jud铆os sefarditas, musulmanes y conversos.

Casi al mismo tiempo, en el Mediterr谩neo oriental, los otomanos islamizados derrotaron a los griegos, expuls谩ndolos de Anatolia y tomando Constantinopla (1453) 鈥搎ue despu茅s pas贸 a llamarse Estambul鈥 y conquistaron toda la zona de los Balcanes. Los pa铆ses balc谩nicos se independizaron en el siglo聽xix, antes de la disgregaci贸n del Imperio otomano tras la Primera Guerra Mundial. Los musulmanes bosnios, albaneses y kosovares no han sido expulsados, y actualmente constituyen lo que llamamos la poblaci贸n musulmana aut贸ctona de Europa.

Este art铆culo se ocupa espec铆ficamente de los musulmanes que emigraron a Europa tras la Segunda Guerra Mundial, y que representan hoy d铆a el grueso de la poblaci贸n musulmana en la UE. En efecto, cuando los pa铆ses europeos iniciaron su reconstrucci贸n tras la guerra, recurrieron a sus antiguas colonias para compensar la escasez de mano de obra. Cientos de miles de norteafricanos 鈥搇a mayor铆a campesinos bereberes de zonas tradicionales de las monta帽as del Rif鈥 emigraron a Francia; indonesios y surinameses a Holanda; indios, pakistan铆es y banglades铆es al Reino Unido. El caso de Alemania fue distinto: era el destino principal de los trabajadores turcos y kurdos, aunque Turqu铆a nunca ha sido colonia alemana, sino solamente aliada en la Primera Guerra Mundial.




Obviamente, no todos los trabajadores migrantes de los a帽os cincuenta en Europa eran musulmanes pero, dado que el territorio inmediatamente circundante est谩 formado por pa铆ses musulmanes tanto en el norte de 脕frica como en Oriente Medio, colonizados sobre todo por pa铆ses europeos, no es de extra帽ar que la mayor铆a de los trabajadores migrantes en Europa sean musulmanes. Esos trabajadores dejaron sus pa铆ses en los a帽os cincuenta y sesenta buscando empleo, ventajas sociales y mayores remuneraciones. En su inmensa mayor铆a, la primera generaci贸n de inmigrantes se compon铆a de j贸venes que no ven铆an a quedarse definitivamente, sino a reunir ahorros suficientes para, por ejemplo, construir una casa, abrir una tienda o comprar un taxi; en general, para preparar un triunfal regreso a su patria. Puesto que se consideraban afincados solo temporalmente, estos inmigrantes 鈥搒olteros o casados鈥 remit铆an casi un 80% de sus salarios a sus familias.

En conjunto, estos trabajadores contribuyeron al聽boom聽econ贸mico de muchos pa铆ses europeos, construyendo carreteras y v铆as f茅rreas, trabajando en las minas de carb贸n, limpiando calles y oficinas y, en general, haciendo aquellos trabajos que los europeos no quer铆an hacer. Hasta 1970 no hubo ning煤n 鈥減roblema鈥 de la inmigraci贸n, y mucho menos un 鈥減roblema鈥 musulm谩n, en Europa occidental. Los inmigrantes eran en general invisibles en los lugares p煤blicos, no ten铆an demandas concretas con respecto a su religi贸n porque no pensaban quedarse, y no sufr铆an discriminaci贸n ni prejuicios porque contribu铆an al bienestar de las sociedades europeas. No hab铆a islamofobia, aunque exist铆a el racismo clasista. En resumen, la inmigraci贸n se ve铆a como un regalo, no como una carga y mucho menos como una amenaza.

A principios de los a帽os setenta finaliz贸 la bonanza econ贸mica europea. La gota que colm贸 el vaso fue la crisis del petr贸leo en 1973; la 鈥減ajita que le parti贸 la espalda al camello鈥, como dicen los 谩rabes. A partir de ese a帽o, los pa铆ses europeos adoptaron leyes para restringir la inmigraci贸n normal pero, al mismo tiempo, relajaron las restricciones de la reunificaci贸n familiar. Los inmigrantes se apresuraron a traer a sus familias. En t茅rminos estad铆sticos, la poblaci贸n inmigrante creci贸 significativamente en las d茅cadas de 1970 y 1980; econ贸micamente, la proporci贸n de trabajadores de este colectivo cay贸 en picado. Desde el punto de vista sociol贸gico, se produjo un proceso de feminizaci贸n de los inmigrantes, y al mismo tiempo la presencia de ni帽os inauguraba la fase de la segunda generaci贸n.

Todas estas transformaciones tuvieron efectos imprevistos. En primer lugar, la llegada de las familias procedentes del campo cambi贸 la actitud de los inmigrantes hacia los valores religiosos y culturales. Mientras que los trabajadores temporales aceptaban rezar en s贸tanos (las llamadas en franc茅s 鈥渕ezquitas s贸tano鈥,聽mosqu茅es des caves), como soluci贸n temporal a las necesidades de oraci贸n, los inmigrantes asentados pidieron mezquitas y minaretes. En segundo lugar, se produjo una visibilizaci贸n de los inmigrantes en el espacio p煤blico (mujeres con velo, ni帽os yendo al colegio, etc茅tera). En tercer lugar, las familias inmigrantes se agruparon en determinadas zonas, donde encontraban estructuras informales de apoyo y redes sociales. Las familias pod铆an as铆 mantener un contacto constante con sus pa铆ses de origen por tel茅fono, internet o mediante viajes.




La UE se enfrenta a un gran desaf铆o: las pol铆ticas defensivas y de protecci贸n en el mediterr谩neo no han conseguido frenar a los solicitantes de asilo, refugiados e inmigrantes

refugiados musulmanes

Para terminar, en las tres 煤ltimas d茅cadas ha ascendido radicalmente la inmigraci贸n matrimonial, con la entrada de las dos primeras generaciones en el mercado matrimonial. As铆, por poner solo dos ejemplos de Holanda, de 1995 a 2003 la inmigraci贸n matrimonial de los turcos aument贸 hasta 4.000 personas al a帽o, en tanto que la de los marroqu铆es alcanz贸 un r茅cord de 3.000 al a帽o. La inmigraci贸n matrimonial ha garantizado que contin煤e la elevada tasa de fertilidad en este colectivo, puesto que muchos hombres inmigrantes de segunda generaci贸n prefieren casarse en el pa铆s de origen con una mujer joven, tradicional y virgen antes que con otra inmigrante de segunda generaci贸n, como ellos. Obviamente, este tipo de inmigraci贸n ha mantenido intacta la din谩mica migratoria.

Esto distingue mucho la inmigraci贸n musulmana de Europa de la de Estados Unidos en dos sentidos. En primer lugar, los inmigrantes musulmanes en Europa est谩n como m谩ximo a dos o cuatro horas de vuelo de su patria, mientras que la distancia entre Estados Unidos y el pa铆s de origen obliga a integrarlos en el crisol cultural norteamericano. En segundo lugar, tal como defiende Robert Leiken, 鈥渁 diferencia de los musulmanes norteamericanos, geogr谩ficamente dispersos, 茅tnicamente fragmentados y en general adinerados, los musulmanes europeos se agrupan con sus compatriotas en lugares siniestros鈥. Y, por 煤ltimo, en Estados Unidos existe una mayor tasa de matrimonios mixtos que en Europa.

Estas diferencias explican hasta cierto punto por qu茅 el islam y los musulmanes en Estados Unidos no constituyen un problema importante, mientras que en Europa, por lo menos desde la d茅cada de 1980, la migraci贸n se ha convertido en un 鈥渄ilema鈥, sobre todo porque dos tercios de los inmigrantes son musulmanes. De hecho, todo lo relacionado con el islam se ha convertido en una fuente de preocupaci贸n en Europa: la proliferaci贸n de las mezquitas, los velos de las mujeres y el nuevo fervor religioso. Es en este contexto donde han surgido los partidos ultraderechistas, que han empezado a sumar apoyos al presentar la inmigraci贸n como una amenaza.

En respuesta, los pa铆ses europeos occidentales han empezado a construir nuevas defensas contra la pregonada 鈥渁menaza de inmigraci贸n masiva鈥, reforzando el control directo de la inmigraci贸n mediante rigurosos sistemas de visado y vigilancia interna, y externalizando el control fronterizo en los l铆mites exteriores de la UE.

Pero no existe ning煤n cord贸n sanitario que pueda parar 鈥搉i siquiera ralentizar鈥 el flujo de inmigraci贸n irregular de los pa铆ses del sur. La prolongada l铆nea fronteriza y costera de muchos pa铆ses europeos ha dificultado un control efectivo en frontera. En muchos casos, los controles terrestres y mar铆timos solamente han servido para desviar las rutas de inmigraci贸n, haciendo que el viaje sea m谩s largo y peligroso, y enriqueciendo a煤n m谩s a los traficantes que han sabido adaptarse a las nuevas normas. Los pa铆ses del sur de Europa han estado especialmente expuestos a la inmigraci贸n irregular. Al principio, Espa帽a, Italia, Grecia y Malta eran solo pa铆ses de tr谩nsito y zonas de paso para otros destinos, pero m谩s adelante, en la d茅cada de 1990, se convirtieron en destinos finales para oleadas de inmigrantes ilegales.




Miles de estos inmigrantes ilegales se dejaron la vida en el intento de alcanzar este supuesto 鈥淓l Dorado europeo鈥. Pero cientos de miles s铆 lo lograron: sobrevivieron en situaciones precarias como ilegales, irregulares o indocumentados, pero con los a帽os han sido legalizados en la regularizaci贸n espa帽ola o la聽Sanatoria聽italiana. A este respecto, el caso de Espa帽a es paradigm谩tico: el n煤mero de asentados marroqu铆es, por poner solo un ejemplo, pas贸 de 50.000 en 1992 a 750.000 en 2015, una multiplicaci贸n por quince. Lo mismo ocurri贸 en Italia. La llamada 鈥渇ortaleza europea鈥 se demostr贸 imaginaria. El r茅gimen de visados, indudablemente restrictivo, afect贸 a la inmigraci贸n legal, pero multiplic贸 la ilegal. La externalizaci贸n del control de fronteras y los campos de refugiados no han desanimado a los inmigrantes. Por lo tanto, no es de extra帽ar que hoy haya m谩s de un mill贸n de musulmanes en Espa帽a, y una cifra similar en Italia.

El problema se est谩 agudizando en los 煤ltimos tiempos, con el sustancial incremento de solicitantes de asilo de pa铆ses empobrecidos o arrasados del sur, como Siria, Iraq, Afganist谩n, Eritrea y hasta la Franja de Gaza. Y mientras que el Mediterr谩neo se est谩 convirtiendo en un inmenso cementerio de sue帽os ahogados, los pa铆ses europeos se disputan susceptiblemente el reparto del gasto fronterizo y el control de costas, y las cuotas de los solicitantes de asilo entre los Estados europeos.

Reconozcamos que el desaf铆o es sobrecogedor: las pol铆ticas defensivas y de protecci贸n en el Mediterr谩neo no han conseguido frenar a los solicitantes de asilo, refugiados e inmigrantes. Los l铆deres europeos se han visto atrapados entre alarmados partidarios del rechazo, que apelan a los costes financieros, riesgos de seguridad y retos sociales, y piden una polic铆a m谩s fuerte para frenar el flujo de inmigraci贸n masiva; y, por otro lado, los decididos defensores de los refugiados, que plantean el problema en t茅rminos de dignidad humana y necesidad de protecci贸n e invocan el ejemplo de Jordania y L铆bano, con m谩s de un mill贸n de refugiados sirios cada uno.




Sin duda la situaci贸n es dif铆cil de manejar. Por un lado, en vista de la magnitud de la tragedia humana, Europa no puede quedarse de brazos cruzados, ciega y sorda. Por otro, tampoco puede abrir las puertas de par en par a la miseria del mundo. Este repaso hist贸rico muestra claramente que, por medio del aumento natural y los nuevos flujos de inmigraci贸n, en todas sus formas, la poblaci贸n musulmana est谩 creciendo con gran rapidez en la Uni贸n Europea, para desconcierto de unos pa铆ses desprevenidos ante la ingente cantidad de refugiados y solicitantes de asilo. Adem谩s, se puede apostar con certeza que las inquietudes que rodean el 鈥渄ilema鈥 de la inmigraci贸n no desaparecer谩n mientras los pa铆ses musulmanes vecinos sigan desestabilizados, y mientras el islam europeo siga consider谩ndose un problema.

驴QUI脡NES SON LOS MUSULMANES DE EUROPA?

shariah musulmana en europa

Los musulmanes en Europa pueden dividirse en seis categor铆as:

  1. Musulmanes aut贸ctonos que viven en Europa desde hace muchos siglos, sobre todo en Bosnia, Albania y Kosovo, tierras donde el islam es un vector hist贸rico fundacional; pero tambi茅n en Ruman铆a y Bulgaria, donde son una minor铆a nativa.
  2. Estudiantes y ejecutivos de los pa铆ses musulmanes. Solamente en Francia ya hay unos 70.000 estudiantes del norte de 脕frica; Londres, por su parte, es la capital mundial de los ejecutivos 谩rabes y musulmanes.
  3. Musulmanes que entraron sin restricciones, como los ciudadanos de la聽Commonwealth聽en Gran Breta帽a, los argelinos en Francia y los surinameses e indonesios en los Pa铆ses Bajos.
  4. Musulmanes que vinieron a Europa occidental para un periodo limitado como trabajadores migrantes en los a帽os cincuenta y sesenta.
  5. Musulmanes europeos nativos, nacidos en Europa de padres inmigrantes.
  6. Solicitantes de asilo y refugiados, cuyo n煤mero ha aumentado mucho en los tres 煤ltimos a帽os; solo de enero a agosto de 2015 han entrado en Europa 235.000 refugiados, la mayor铆a procedentes de pa铆ses musulmanes vecinos.

Los europeos sobreestiman la cuota musulmana: los franceses cre铆an que los musulmanes en Francia eran un 31%, cuando no superan el 6%

En estas categor铆as no incluimos los treinta millones de musulmanes de la Federaci贸n de Rusia, que incluye a muchos pa铆ses musulmanes. En este art铆culo solo hablaremos de los musulmanes de origen migrante que viven en la Uni贸n Europea. Pueden clasificarse en tres grupos: los inscritos como extranjeros, los que consiguieron la nacionalidad de su pa铆s de acogida, y los europeos nativos.

En conjunto, estimo que hay unos veintitr茅s millones de musulmanes viviendo en los veintiocho pa铆ses europeos; tres cuartas partes son ya ciudadanos europeos, sea por naturalizaci贸n o por nacimiento. A esta cantidad debemos sumar en torno a dos millones que han entrado ilegalmente y a煤n no se han regularizado. En total, se trata de veinticinco millones de musulmanes, alrededor del 5% de la poblaci贸n europea.

Estas cifras no resultan amenazadoras. Sin embargo, existe un sentimiento generalizado de que Europa se est谩 viendo invadida por una poblaci贸n musulmana creciente que los pa铆ses no pueden o no quieren asimilar, y que sue帽a, como ha dicho el bloguero Agnon de Albatros, con 鈥渋mplantar la聽sharia聽en Europa e incorporar este continente de infieles a los dominios del islam鈥. As铆, la demograf铆a musulmana est谩 cobrando protagonismo en muchos libros, que perciben que los musulmanes plantean 鈥渓os problemas m谩s graves por causa de su religi贸n y su cantidad鈥 (Christopher Galdwell). Exactamente lo mismo que est谩n diciendo los partidos ultraderechistas: 鈥渃ontra la islamizaci贸n de Europa鈥 ha sido el lema entonado por los manifestantes alemanes del movimiento Pegida en Dresde, en 2015.




驴Hay razones para preocuparse? Para muchos europeos la respuesta es s铆, no solo a causa de la creciente dimensi贸n del islam en Europa, sino tambi茅n porque los europeos sobreestiman much铆simo la cuota musulmana de la poblaci贸n total. Seg煤n una encuesta realizada en 2014 por el聽Social Research Institute, los franceses creyeron que el porcentaje de musulmanes en Francia era un 31%, cuando la proporci贸n real no supera el 6%. En Alemania, estas cifras son respectivamente del 19% frente al 4%.

Algunos dem贸grafos anuncian los mismos temores. Reconocen que, seg煤n las previsiones, la poblaci贸n musulmana total pasar谩 de los veinticinco a los treinta y cinco millones entre 2015 y 2035. Invocan factores tanto internos como externos. Entre los primeros, se帽alan unas mayores tasas de fertilidad entre las musulmanas, y el hecho de que la poblaci贸n es m谩s joven: los menores de 30 a帽os representan el 50% de la poblaci贸n musulmana en 2015, frente a un 33% aproximado en el resto de la poblaci贸n europea. Tambi茅n argumentan que las mujeres se casan en mayor n煤mero y m谩s j贸venes, y se divorcian menos que el resto.

A estos factores end贸genos hay que a帽adir la inmigraci贸n neta. Pese a la crisis econ贸mica, la UE sigue siendo un im谩n migratorio para los 谩rabes, subsaharianos, asi谩ticos, etc茅tera. Los 煤ltimos sucesos del mar Mediterr谩neo, en 2015, muestran claramente que sigue habiendo efectos de 鈥渉uida鈥 y de 鈥渓lamada鈥 de hecho, la actual presi贸n migratoria no tiene su origen exclusivamente en condicionantes ex贸genos de huida tales como pobreza, conflictos o represi贸n. La importancia que hoy se otorga a los factores de huida distrae la atenci贸n de otros elementos importantes, que generan un efecto 鈥渓lamada鈥, como el propio hecho de que los pa铆ses europeos ya hayan acogido a una poblaci贸n muy significativa inmigrante o de origen inmigrante, lo que abre nuevos canales migratorios. En la formulaci贸n de Esther Ben David, 鈥渃uanta m谩s gente emigra de un pueblo o aldea, m谩s probable se hace que sus vecinos sigan su ejemplo鈥.




A esta realidad hay que a帽adir la accesibilidad del viaje, las crecientes redes internacionales y el hecho de que el mercado europeo de trabajo sigue teniendo demanda de trabajadores, que en la cima de la pir谩mide laboral son profesionales de alta cualificaci贸n, y en la base, trabajadores para los sectores no regulados de la econom铆a, que dependen de una mano de obra barata y explotable para seguir siendo competitivos. Es evidente que las presiones migratorias de los pa铆ses musulmanes y no musulmanes no van a disminuir en seguida. No obstante, a pesar del incremento previsto en su estructura demogr谩fica en Europa, en 2035 ning煤n pa铆s europeo tendr谩 una poblaci贸n musulmana superior al 10% del total, a excepci贸n de Francia y B茅lgica.

LAS POL脥TICAS EUROPEAS DE INTEGRACI脫N Y LAS REALIDADES DE LA SEGREGACI脫N

integracion de musulanes en tarragana

Desde el mismo principio de la inmigraci贸n laboral, en los a帽os cincuenta y sesenta, los pa铆ses europeos han adoptado pol铆ticas muy distintas con respecto a la gesti贸n e integraci贸n de los inmigrantes. Pa铆ses como Alemania hicieron poco en la primera d茅cada por facilitar la integraci贸n de sus migrantes. Los consideraban 鈥渢rabajadores invitados鈥澛(Geist Arbeiter)聽temporales. El Reino Unido y los Pa铆ses Bajos abrazaron el concepto de multiculturalismo, mediante el que los gobiernos trataban de conservar las distintas identidades y costumbres culturales. En cambio, Francia impuls贸 una pol铆tica de asimilaci贸n, imponiendo su modelo de sociedad laicista.

En cualquier caso los inmigrantes, como queda dicho, se agruparon en vecindarios 茅tnicos, los llamados聽banlieues聽en Francia o聽suburbs聽en Inglaterra. Tras la crisis econ贸mica de los a帽os setenta, con el cierre de minas y f谩bricas, los inmigrantes fueron los primeros en sufrir. El desempleo se dispar贸, provocando algaradas generalizadas en el Reino Unido y en Francia (la聽r茅volte des banlieues聽en 2005 y 2007). Aunque gran n煤mero de los alborotadores parecen musulmanes, la mayor铆a de los observadores coinciden en que la segregaci贸n urbana, la falta de oportunidades y la ausencia de movilidad en la escala social fueron causas clave de la protesta ciudadana. El descontento social coincidi贸 casi exactamente con los brutales atentados terroristas en Madrid (2004) y Londres (2005). Francia ya hab铆a sufrido ataques similares en 1997. Tampoco Holanda y Dinamarca se vieron libres de la violencia, con el asesinato de cineastas y caricaturistas.

El descontento social coincidi贸 con los atentados de Madrid y Londres, haciendo de revulsivo y cuestionando los viejos modelos de integraci贸n

Estos tr谩gicos acontecimientos hicieron de revulsivo. Se cuestionaron los viejos modelos de integraci贸n. El multiculturalismo en el Reino Unido y Holanda se ha puesto en tela de juicio, y poco a poco esta pol铆tica se ha ido abandonando y los gobiernos han intensificado el esfuerzo por integrar mejor a sus comunidades musulmanas. Alemania suaviz贸 su pol铆tica de naturalizaci贸n y permiti贸 a los kurdos y turcos alcanzar la nacionalidad. Solo Francia se ha mantenido en su modelo laico.




Sin duda, en los quince 煤ltimos a帽os, el problema de la inmigraci贸n y de las pol铆ticas de integraci贸n ha dominado el debate pol铆tico e intelectual, con dos cuestiones cada vez m谩s importantes: 驴est谩n discriminados y segregados los musulmanes europeos? Y, en tal caso, 驴deber铆a responsabilizarse a los pa铆ses europeos? La respuesta, obviamente, var铆a en funci贸n de la afiliaci贸n ideol贸gica y de la opci贸n pol铆tica. Ci帽谩monos a los hechos. Puesto que la mayor铆a de los musulmanes son trabajadores migrantes o inmigrantes de segunda generaci贸n, son m谩s pobres que la media nacional y con frecuencia viven en vecindarios segregados. Pero tambi茅n es cierto que la pobreza tiene ver muchas veces con la mala pr谩ctica del control parental, el abandono de los estudios y la falta de oportunidades. No obstante, en los a帽os ochenta se ha producido una evoluci贸n alarmante. Los inmigrantes cuyos problemas se hab铆an considerado consecuencia de su condici贸n socioecon贸mica en las d茅cadas anteriores se empezaron a percibir como culturalmente distintos.

El aparente fracaso de la integraci贸n se ha interpretado en clave cultural, es decir, como la incapacidad de adaptarse a la cultura europea y de adoptar sus normas, valores y estilos. En otras palabras, si los musulmanes no se integran es porque son musulmanes, toda vez que el islam es percibido como incompatible con la cultura y valores occidentales. En estas condiciones, no es sorprendente que el islam se haya erigido en un problema. Este cambio de percepci贸n es simult谩neo a la aparici贸n del denominado renacimiento isl谩mico desde 1979. De hecho, mientras que en los sesenta y setenta el 鈥渙tro鈥 era un trabajador migrante de Turqu铆a, Marruecos, Argelia o Pakist谩n, en los ochenta se los engloba a todos en un 煤nico compartimento com煤n: el islam.

Pero en Europa no existe una comunidad musulmana: se trata de un espejismo. Los musulmanes vienen de pa铆ses distintos, viven en pa铆ses distintos, hablan lenguas diferentes y est谩n enormemente divididos, por confesiones, etnias y, tambi茅n, en su relaci贸n con la pr谩ctica religiosa y con la importancia de la religi贸n dentro de su vida. As铆, es un error desanclar al inmigrante de su naturaleza (por ejemplo, nacido de padres inmigrantes argelinos, con nacionalidad francesa y franc茅s, ante todo), porque esto lleva a algo parecido a encasillarlo en una comunidad musulmana supuestamente cerrada e inmutable.




Hablar constantemente de la comunidad musulmana conduce a que el islam eclipse al musulm谩n individual como presunto actor del cambio social y pol铆tico. Es decir, como sostiene con acierto Sami Zemni, de la Universidad de Gante, 鈥渘o son los musulmanes protagonizando su historia, sino el islam condicionando la conducta e identidad de los musulmanes [鈥 al final, un musulm谩n es un aut贸mata, que obedece ciega y perpetuamente los mandamientos del islam鈥. Este postulado es a la vez err贸neo y peligroso: no solo porque el islam asume el papel de un 鈥渆nemigo interior鈥 en una especie de guerra fr铆a social entre las sociedades europeas y sus habitantes musulmanes, sino tambi茅n porque el problema de la integraci贸n se desconecta de la contextualizaci贸n socioecon贸mica y se hace responsabilidad 煤nica y exclusiva de los musulmanes.

Por fortuna, muchos musulmanes se est谩n abriendo camino en las sociedades europeas, y poco a poco van asimilando sus normas. Muchas historias de 茅xito de musulmanes de todos los sectores, desde la econom铆a hasta la cultura, demuestran con creces que no existe esta fatalidad musulmana. Musulmanes de mayor educaci贸n y mayor remuneraci贸n, como los 300.000 谩rabes de Oriente Medio que residen en Londres, o los expatriados libaneses en Par铆s, no viven en comunidades segregadas y est谩n bien integrados en la sociedad. Desafortunadamente, el grueso de los musulmanes en Europa son trabajadores migrantes o hijos de trabajadores migrantes, mal equipados para integrarse mejor en las sociedades europeas. Debido, no a su condici贸n isl谩mica, sino a su situaci贸n socioecon贸mica.

Por tanto, 驴deber铆amos echar la culpa de la falta de integraci贸n a las pol铆ticas oficiales? Hasta cierto punto. Ha habido defectos y hasta fracasos, en Francia y en otros lugares. Las pol铆ticas urbanas han sido inadecuadas. Los limitados incentivos y la discriminaci贸n laboral no se han tratado lo suficiente. Todas estas deficiencias se est谩n revisando y se est谩n tomando medidas, por desgracia, con pocos efectos hasta ahora.

JUVENTUD MUSULMANA DE EUROPA, RADICALIZACI脫N Y VIOLENCIA

riesgo de yihad en espa帽a

Los pa铆ses de Europa reconocen que la inmensa mayor铆a de los musulmanes europeos no se dedican a la violencia o a actividades terroristas; pero, al mismo tiempo, admiten la existencia de c茅lulas aisladas o 鈥渓obos solitarios鈥 que se consideran islamistas radicales, proclives a la violencia, con vinculaci贸n a Al Qaeda o el EI (Estado Isl谩mico). Personalmente, no comparto la teor铆a de los lobos solitarios: detr谩s de cada terrorista hay grupos que suministran la log铆stica, la munici贸n y el entrenamiento. Pero hay que plantear preguntas espinosas. 驴C贸mo se llega a radicalizar un musulm谩n europeo nativo? 驴Por qu茅?




La radicalizaci贸n de algunos j贸venes musulmanes criados en Europa puede tener lugar en algunas mezquitas radicales, en la c谩rcel, durante estancias prolongadas en pa铆ses musulmanes o a trav茅s de internet. Los atentados de 2004 en Madrid, que mataron a 192 personas, fueron perpetrados por norteafricanos, sobre todo marroqu铆es, residentes en Espa帽a; pero algunos, al parecer, ten铆an relaci贸n con un grupo terrorista marroqu铆 afiliado a Al Qaeda. Tres de los cuatro terroristas de los atentados de Londres en 2005 eran musulmanes brit谩nicos, inmigrantes de segunda generaci贸n criados en el Reino Unido, entrenados en Pakist谩n. El terrorista franc茅s Merah, que mat贸 a tres soldados y a tres j贸venes jud铆os en Toulouse, al igual que los asesinos de los caricaturistas del semanario聽Charlie Hebdo聽y los comerciantes jud铆os, eran musulmanes franceses, inmigrantes de segunda generaci贸n, de origen argelino. Es m谩s, algunos j贸venes yihadistas musulmanes que se unen al EI en Siria e Iraq son nacidos y criados en pa铆ses europeos, y muchos de ellos son incluso europeos convertidos al islam.

Decir que el Islam es la religi贸n de la espada y que otros cultos, como el Cristianismo, el Juda铆smo o incluso en Budismo, son religiones pac铆ficas es una falacia

Entonces, 驴por qu茅 una peque帽a minor铆a de j贸venes musulmanes europeos se entregan a la violencia? Las respuestas difieren mucho. Una escuela de pensamiento adopta un punto de vista culturalista, seg煤n el cual el terrorismo, el yihadismo y el extremismo tienen que ver con la propia religi贸n isl谩mica. Para sus defensores, la violencia es connatural al islam, toda vez que la mayor铆a de los conflictos modernos est谩n desarroll谩ndose en pa铆ses musulmanes, y que la mayor parte de los grupos terroristas son musulmanes, como por ejemplo Al Qaeda, el EI, Boko Haram, el somal铆 Al Shabab, etc茅tera.

Una segunda escuela tuvo por realistas las afirmaciones seg煤n las cuales determinados musulmanes europeos son m谩s vulnerables a las ideolog铆as yihadistas debido al fracaso de los gobiernos en integrar plenamente a las comunidades musulmanas. Algunos j贸venes se sienten tan abandonados y alienados que de pronto miran hacia el islam buscando una etiqueta de identidad cultural. En una entrevista reciente, Salman Rushdie se expresaba en estos t茅rminos: 鈥淒ale un Kalashnikov y un uniforme negro a un joven en paro, vulnerable y desfavorecido, y le confieres un poder鈥 (Le Vif Express, 14-20 de agosto de 2015).

Est谩 claro que estos argumentos son discutibles. Es muy falaz, e hist贸ricamente err贸neo, decir que el islam es la religi贸n de la espada聽(religion de l鈥櫭﹑茅e)聽y que en cambio otros cultos, como el cristianismo, el juda铆smo o incluso el budismo, son religiones pac铆ficas聽(religions de la paix). Durante siglos las guerras de religi贸n dividieron los pa铆ses europeos; los monjes budistas est谩n organizando asesinatos masivos y deportaciones de musulmanes en Myanmar hoy d铆a, y los extremistas jud铆os est谩n colonizando Palestina y maltratando a los jud铆os laicos en nombre de Dios.




Pero tampoco el otro argumento es completamente veraz. En primer lugar, existen millones de inmigrantes sufriendo segregaci贸n, discriminaci贸n y falta de oportunidades, y no se entregan a la actividad terrorista. En segundo lugar, algunos atentados 鈥揷omo los organizados en Estados Unidos en 2001鈥 fueron perpetrados por personas cultas y econ贸micamente desahogadas. En tercer lugar, entre los que se unen al EI en Siria e Iraq podemos encontrar familias enteras, y tambi茅n conversos.

En mi modesta opini贸n, cuatro factores pueden ayudarnos a comprender a fondo el proceso gradual de la radicalizaci贸n. El primero es la radicalizaci贸n por razones de identidad. Para muchos j贸venes musulmanes de origen inmigrante, est茅n marginados o plenamente integrados, existe un sentimiento generalizado de que no se los termina de aceptar como conciudadanos de pleno derecho. Despu茅s de tres generaciones, un franc茅s de origen argelino sigue siendo considerado argelino y musulm谩n. Puede que no haya puesto un pie en Argelia, puede ser ateo; se lo sigue viendo como 鈥渙tro鈥. Sin duda, algunos j贸venes musulmanes se sienten divididos por dentro, entre un pa铆s de origen que no conocen y sus propias patrias (Francia, B茅lgica o Alemania), que les dan la espalda. No es de extra帽ar que algunos j贸venes maldigan el pa铆s que los ha visto nacer y crecer.

El segundo factor es la radicalizaci贸n por razones socioecon贸micas. Esta forma de radicalizaci贸n est谩 relacionada con los agravios socioecon贸micos infligidos a los musulmanes de segunda y tercera generaci贸n. Sin duda, la falta de oportunidades est谩 ligada a fracasos objetivos como una mala educaci贸n y formaci贸n. Otros est谩n relacionados con la discriminaci贸n laboral. Por poner un ejemplo, un amigo m铆o, un joven musulm谩n de origen argelino, excelente ingeniero, mand贸 una solicitud para una vacante, firmada con su verdadero nombre. Le respondieron que el empleo ya no estaba vacante. Entonces envi贸 la misma carta, con ligeras modificaciones entre las que se encontraba su propio nombre, occidentalizado, y lo han convocado a una entrevista. Esto ocurre con frecuencia, y alimenta la sensaci贸n de que los estudios universitarios no constituyen necesariamente un escal贸n 煤til en la v铆a del ascenso social para muchos musulmanes. A largo plazo, esto puede sembrar la semilla del odio.

Esta autorradicalizaci贸n se debe en parte a los persistentes problemas socioecon贸micos, pero tambi茅n a la exposici贸n a los medios sociales y a los canales de televisi贸n por sat茅lite, algunos de los cuales cuentan con una generosa financiaci贸n. No es ning煤n secreto que determinados canales por sat茅lite sufragados con petrod贸lares est谩n divulgando una lectura literalista de los textos cor谩nicos, contribuyendo indirectamente a forjar una mentalidad radical proclive a ver el mundo con una l贸gica maniquea: el islam contra el 鈥渙tro鈥, el bien contra el mal. Esta l贸gica lleva al fanatismo y al rechazo de la negociaci贸n, el di谩logo o el acuerdo. Aqu铆 radica la diferencia entre un terrorista religioso radical que no negocia y un terrorista nacionalista que s铆 lo hace.




La radicalizaci贸n de la minor铆a musulmana joven en Europa tiene m谩s que ver con las actuales conexiones mundiales que con una integraci贸n fallida

integraci贸n musulmana fallida

El cuarto factor es la radicalizaci贸n por razones geopol铆ticas. relacionada con la constante exposici贸n de los j贸venes musulmanes europeos a los sufrimientos infligidos por Occidente y sus aliados geopol铆ticos a los correligionarios musulmanes en muchas partes del mundo 谩rabe y musulm谩n. No es casualidad que primero Al Qaeda y despu茅s el EI hayan incrementado su actividad en Iraq tras la invasi贸n norteamericana de 2003. Las tres ofensivas israel铆es sobre Gaza (2007, 2012 y 2014) alimentaron entre los musulmanes un dr谩stico resentimiento contra Israel y sus aliados occidentales, sobre todo Estados Unidos, acusados de un doble rasero al alinearse con Israel a pesar de sus constantes violaciones de la legislaci贸n internacional y de los derechos humanos. Pero el convencimiento de que los terroristas que organizaron los espeluznantes atentados de Madrid, Londres y otros lugares estaban vengando el sufrimiento de los palestinos es totalmente err贸neo y falaz. Palestina ha sido m谩s una excusa que una fuente de radicalizaci贸n en el caso de algunos j贸venes europeos musulmanes radicales.

Todas estas formas de radicalizaci贸n pueden confluir o pueden no hacerlo. Hemos visto casos de nativos europeos conversos que emprenden actividades terroristas. Los terroristas del 11 de septiembre estaban altamente cualificados y eran econ贸micamente acomodados. Muchos terroristas no eran religiosos en principio, pero de repente se hicieron devotos fan谩ticos en una especie de 鈥渞adicalizaci贸n religiosa informal鈥. Tambi茅n hemos visto casos de radicalizaci贸n en pa铆ses como Holanda, donde han hecho un gran esfuerzo por acomodar a los inmigrantes musulmanes (pol铆tica proactiva de contrataci贸n, clases gratuitas de idioma, etc茅tera). Por ejemplo Mohamed Bouyeri, que asesin贸 al cineasta Theo Van Gogh, naci贸 en Holanda y estaba cobrando el subsidio de desempleo.

Estos hechos no invalidan por completo la relaci贸n entre integraci贸n fallida y radicalizaci贸n. Pero lo que parece incuestionable es que la radicalizaci贸n de la minor铆a musulmana joven en Europa tiene m谩s que ver, como defiende Anna Triandafyllidou, 鈥渃on las actuales conexiones mundiales y locales que con una integraci贸n fallida o con una penalizaci贸n 茅tnica鈥.




LA CONSTRUCCI脫N ISLAMOF脫BICA DEL PROBLEMA MUSULM脕N

islamofobia

Volvamos sobre un hecho innegable: desde el a帽o 711, el islam y los musulmanes han obsesionado y capturado el imaginario europeo, primero como conquistadores, despu茅s como religi贸n rival, y finalmente como el 鈥渋nfiltrado鈥 con las nuevas oleadas migratorias. As铆, la islamofobia, en forma de miedo o prejuicio contra el islam y los musulmanes, no es un fen贸meno nuevo. Basta leer las miles de obras sobre el islam y Europa desde la conquista 谩rabe de la pen铆nsula ib茅rica. En los 煤ltimos siglos, hemos visto a polemistas y a historiadores describir el islam como 鈥渆l espejo de Europa鈥: es todo lo que Europa no es (o ha dejado de ser): fan谩tico, violento, intolerante y mis贸gino. En esta visi贸n maniquea, el islam se ha percibido como una masa homog茅nea, est谩tica e impermeable al cambio. En su libro聽Cubriendo el islam, Edward Said ha mostrado la falacia intelectual de estos postulados, que caen en la trampa de considerar el islam de forma monol铆tica, y no recogen la compleja heterogeneidad de un fen贸meno hist贸rico.

Lo que resulta de verdad sorprendente, y algo inquietante, es que la islamofobia no est谩 desapareciendo en el siglo聽xxi. Todo lo contrario: est谩 ganando visibilidad. 驴Por qu茅? Entre los intelectuales no hay acuerdo sobre los factores desencadenantes de esta islamofobia moderna. Muchos estudiosos, tanto musulmanes como no musulmanes, est谩n persuadidos de que la islamofobia es el resultado natural de la extrema violencia que se da en los pa铆ses musulmanes, con atentados terroristas antioccidentales, comportamientos reprobables de determinados grupos de inmigrantes y la radicalizaci贸n de algunos j贸venes musulmanes nativos europeos.

Otros eruditos defienden que el desprecio occidental hacia el islam y los musulmanes tiene un origen hist贸rico y hunde sus ra铆ces en la cultura europea de superioridad. Por su parte, otros pensadores van a煤n m谩s lejos, argumentando que existe una industria de la islamofobia bien estructurada y financiada, que ha conseguido secuestrar la atenci贸n p煤blica sin una recusaci贸n seria. A este respecto, algunos medios de comunicaci贸n 鈥搎ue incluyen medios electr贸nicos 鈥 son se帽alados como grandes instigadores de islamofobia. Este argumento figura tanto en el libro de John Richardson聽(Mis)representing Islam: racism and British broadsheet newspapers聽(La representaci贸n falsa del islam: racismo y prensa brit谩nica seria), de 2004, como en el art铆culo de Jack Shaheen聽How the media created the Muslim Monster Myth聽(De c贸mo los medios crearon el mito del monstruo musulm谩n) (Nation, julio de 2012).

Todas estas afirmaciones son cuestionables por cuanto simplifican en exceso una cuesti贸n que es de por s铆 compleja. Hay que tener en cuenta que existe much铆sima crueldad en el mundo y que la violencia religiosa ha surgido en muchos lugares, no solamente en los pa铆ses isl谩micos. No obstante, hemos de reconocer que la violencia islamista ha superado a todas las dem谩s formas de violencia por la fe, no necesariamente en t茅rminos de magnitud, sino de 鈥渢eatralizaci贸n鈥 de la violencia yihadista por v铆a de los medios de comunicaci贸n y desbordamiento de los atentados terroristas, que han alcanzado a la propia Europa (v茅ase聽Faith, freedom and foreign policy, Transatlantic Academy, Neva York, 2015).

El argumento de que la difamaci贸n del islam es inherente a la cultura occidental peca asimismo de exageraci贸n, al considerar a Occidente como un monolito incapaz de sentir empat铆a, atrapado en su cerrada visi贸n del islam y de los musulmanes. Esto es hist贸ricamente err贸neo, toda vez que numerosos intelectuales europeos han salido en defensa de los musulmanes tanto en el pasado como en el presente (v茅ase Edwy Plenel,聽Pour les Musulmans, 2014) e incluso han puesto de relieve la magn铆fica contribuci贸n del islam a la civilizaci贸n mundial.




Por otro lado, hablar de una industria de la islamofobia puede presuponer la existencia de una especie de conspiraci贸n intelectual y pol铆tica contra el islam y los musulmanes, y no comulgo con esta teor铆a conspirativa. De lo que no cabe duda es de que la islamofobia tiene que ver con la pol铆tica identitaria, que permite a sus adeptos construir su identidad por contraste con una imagen negativa de los musulmanes, su cultura y su religi贸n. El asentamiento definitivo de los musulmanes inmigrantes o de origen inmigrante en Europa ha tra铆do 鈥渄entro lo de fuera鈥, y ha transformado el islam y los musulmanes en cuesti贸n interna y amenaza desde dentro, exacerbada por la聽fatwa聽iran铆 contra el novelista Salman Rushdie, las algaradas de los suburbios en Francia, los atentados terroristas, la pol茅mica de las caricaturas, el asesinato del cineasta neerland茅s Theo Van Gogh y los recientes atentados contra los dibujantes del聽Charlie Hebdo.

Contra un panorama de fondo en que los propios pa铆ses europeos se enfrentan a una crisis de identidad, un desastre econ贸mico y elevadas tasas de desempleo, todos estos hechos no pod铆an menos que reavivar el sentimiento antiisl谩mico. El islam europeo se ha convertido a la vez en una especie de chivo expiatorio y en una suerte de espantajo. Por tanto, no es de extra帽ar que los libros de los intelectuales europeos cr铆ticos con el islam se est茅n convirtiendo en聽best sellers: Oriana Fallaci en Italia (La rabbia e l鈥檕rgoglio, 2001); Thilo Sarrazin en Alemania (Deutchsland schafft sich ab, 2010); Houellebecq en Francia (Soumission, 2015); Christopher Caldwell (Reflections on the revolution in Europe: immigration, Islam and the West, 2009) y Bruce Bawer (While Europe slept: how radical Islam is destroying the West from within, 2006) en el Reino Unido, etc茅tera.

En el plano popular, el sentimiento antiisl谩mico tambi茅n est谩 creciendo dr谩sticamente, tal como pone de manifiesto el estudio especial sobre el islam titulado聽Special Studyon Islam聽(2015) de la Fundaci贸n Bertelsmann. Tomando como referencia Alemania, las encuestas de opini贸n de 2014 muestran las siguientes y alarmantes cifras: un 57% de la poblaci贸n alemana considera que el islam es una amenaza; un 61% est谩 convencido de que el islam es incompatible con Occidente; seg煤n un 40%, por culpa del islam se siente extranjero en su pa铆s; un 24% piensa que no deber铆a permitirse a los musulmanes emigrar a Alemania; una encuesta realizada en Inglaterra en octubre de 2012 mostr贸 asimismo que un 49% de la poblaci贸n cre铆a probable un choque de civilizaciones entre musulmanes y blancos brit谩nicos nativos.

Estos porcentajes son muy reveladores. Los pa铆ses musulmanes har铆an mal en ignorarlos; tambi茅n son responsables del deterioro de la imagen del islam y de los musulmanes. No pueden limitarse a rehuir sus responsabilidades pasando esta cuesti贸n de largo y sugiriendo que la islamofobia es una especie de 鈥渆nfermedad incurable de Occidente鈥, o que los terroristas y yihadistas islamistas 鈥揷omo pueden ser los yihadistas europeos nativos, Al Qaeda, el EI, Boko Haram, y dem谩s鈥 no representan al verdadero islam, y que incluso mancillan la imagen del islam, que es una religi贸n de paz. Este argumento es pol铆ticamente correcto, pero tambi茅n es ensimismado y poco sostenible. En resumidas cuentas, el islam radical es la forma religiosa en la que se expresa un tipo particular de violenta furia pol铆tica. De alguna manera es el 鈥済rito de protesta鈥 contra Estados que no han conseguido estar a la altura de sus compromisos, contra la prevaleciente permisividad y aton铆a de las sociedades musulmanas y contra las 茅lites gobernantes, que han embridado la religi贸n al servicio del poder pol铆tico.




Por tanto, en lugar de culpar a Occidente por su odio al musulm谩n, los pa铆ses musulmanes deber铆an hacerse esta inquietante pregunta: 驴qu茅 ha fallado en t茅rminos de participaci贸n pol铆tica, eficiencia econ贸mica y educaci贸n religiosa? 驴Por qu茅 tanta rabia destructiva y nihilista, nacida en la propia comunidad musulmana? 驴Por qu茅 algunos pa铆ses 谩rabes ricos han financiado y exportado movimientos fundamentalistas a la vez que mantienen un f茅rreo control de la protesta y el desacuerdo internos? Salvo que se traten correctamente estas preguntas, ser谩 dif铆cil desenraizar las ideolog铆as radicales, resta帽ar la violencia religiosa en el nombre de Dios y, en consecuencia, reducir el atractivo del discurso islamof贸bico.

POL脥TICAS EUROPEAS DE ELIMINACI脫N Y PREVENCI脫N DE LA RADICALIZACI脫N

prevenci贸n de islamofobia

Desde los primeros atentados terroristas en Europa se han orquestado estrategias, se han creado centros de estudios especializados y se han adoptado pol铆ticas para combatir el extremismo violento. Algunos pa铆ses europeos han fomentado la integraci贸n musulmana mediante la creaci贸n de estructuras de di谩logo entre las autoridades y los representantes del islam. Por ejemplo, en 2003 Francia estableci贸 el Consejo Franc茅s del Culto Musulm谩n聽(Conseil Fran莽ais du Culte Musulman); nombr贸 a ministros musulmanes y adopt贸 una nueva pol铆tica con respecto a los suburbios聽(une nouvelle politique pour les banlieues), entre otras medidas.

Durante d茅cadas, Alemania ha percibido a sus inmigrantes como trabajadores invitados temporales, y no ha mostrado ninguna prisa por facilitar su integraci贸n. Hasta los a帽os noventa, la naturalizaci贸n estaba limitada; pero en 1999 se aprob贸 una normativa que permit铆a a los extranjeros de segunda generaci贸n solicitar la nacionalidad. En 2005 entr贸 en vigor una ley de inmigraci贸n que suministraba fondos para unos cursos de integraci贸n obligatorios. En 2006, el Gobierno alem谩n inaugur贸 la 鈥淐onferencia Nacional sobre el Islam鈥, y en 2007 adopt贸 el Primer Plan Nacional de Integraci贸n, centrado en el cultivo de los valores alemanes de igualdad y compromiso civil. En julio de 2010, el ministro alem谩n del Interior anunci贸 el lanzamiento de un 鈥減rograma de salida鈥 para auxiliar a aquellos radicales violentos que estuvieran intentando dejar atr谩s el extremismo. Aunque Alemania no ha sufrido atentados terroristas a gran escala como los de Madrid, tampoco ha estado totalmente libre de terrorismo. El 2 de marzo de 2011, un musulm谩n kosovar abri贸 fuego sobre un autob煤s en el que viajaban soldados norteamericanos y mat贸 a dos personas.

Los Pa铆ses Bajos han tomado una serie de medidas para impulsar la adaptaci贸n de sus inmigrantes. Ya en 1998, el Gobierno aprob贸 la Ley de Integraci贸n de Reci茅n Llegados. A diferencia de lo ocurrido en Francia, no se ha prohibido utilizar el velo, pero s铆 el burka a educadores y funcionarios. Desde 1986 se ha creado un grupo de comunicaci贸n de corte musulm谩n. Asimismo, se ha establecido un grupo de contacto entre musulmanes y autoridades p煤blicas para alimentar el di谩logo. En junio de 2009 se adopt贸 una ley de servicios municipales no discriminatorios; el mismo a帽o fue testigo de la participaci贸n de siete musulmanes en el Congreso de los Diputados neerland茅s, uno en el Senado y otro en el Consejo de Ministros, en tanto que el propio alcalde de Rotterdam era musulm谩n tambi茅n. Como Alemania, tampoco los Pa铆ses Bajos han sido escenario de atentados terroristas a gran escala, pero en mayo de 2002 fue asesinado a tiros Pim Fortuyn, cr铆tico con el islam, y en 2004 muri贸 apu帽alado el cineasta Theo Van Gogh.

Por su parte, Espa帽a ha sido un pa铆s de paso para la inmigraci贸n ilegal, y desde 1990 se ha convertido en destino final. La mayor铆a de los musulmanes en Espa帽a son 谩rabes y bereberes marroqu铆es, que han trabajado en diversos sectores econ贸micos en expansi贸n. Dada la proximidad de Marruecos, vecino del sur y socio en econom铆a y pesca, Espa帽a regulariz贸 con generosidad a la inmensa mayor铆a de los inmigrantes ilegales marroqu铆es. Pero esto no impidi贸 que Espa帽a sufriese, en marzo de 2004, los peores atentados terroristas de toda Europa.




Seg煤n las encuestas de opini贸n, el sentimiento antiisl谩mico est谩 creciendo dr谩sticamente

Espa帽a pod铆a haber reaccionado con m谩s dureza. Pero no; tanto los medios de comunicaci贸n como las autoridades se mostraron prudentes, y evitaron la estigmatizaci贸n de todos los inmigrantes musulmanes. En 2006 se cre贸 el Foro para la Integraci贸n Social de los Inmigrantes, y de 2007 a 2010 se adopt贸 el Plan Estrat茅gico Ciudadan铆a e Integraci贸n, financiado con 2.000 millones de euros para programas de educaci贸n, empleo, vivienda, servicios sociales, mujeres y juventud. El Gobierno est谩 en contacto con la Comisi贸n Isl谩mica de Espa帽a (CIE), que representa oficialmente a los musulmanes espa帽oles y coordina dos grandes asociaciones musulmanas: la Federaci贸n Espa帽ola de Entidades Religiosas Isl谩micas (FEERI) y la Uni贸n de Comunidades Isl谩micas. Tambi茅n se ha formado el Consejo Isl谩mico Espa帽ol, a partir de una escisi贸n del CIE.

Aunque las pol铆ticas relacionadas con la inmigraci贸n, integraci贸n y antiterrorismo son, sobre todo, responsabilidad de los pa铆ses europeos, la UE como tal no se ha quedado atr谩s. En mayo de 2004 public贸 un聽Manual sobre la Integraci贸n. En septiembre de 2005 adopt贸 el Programa Com煤n para la Integraci贸n. Asimismo se cre贸 en 2007 el Fondo Europeo para la Integraci贸n de Nacionales de Terceros Pa铆ses, y en 2009 el Foro Europeo sobre Integraci贸n. Estos no pasan de ser algunos ejemplos de las pol铆ticas y medidas de integraci贸n de los pa铆ses europeos y de la UE. Si han tenido 茅xito o no, eso excede del alcance de estas p谩ginas. No obstante, lo que es alarmante es que todas las pol铆ticas de integraci贸n no han impedido que algunos j贸venes musulmanes radicales perpetrasen espantosos atentados en pa铆ses europeos, y que miles se hayan unido a las filas de grupos combatientes como el EI o Al Qaeda.

As铆, actualmente las pol铆ticas nacionales se est谩n orientando m谩s hacia la eliminaci贸n y prevenci贸n de la radicalizaci贸n. Ya en 2005 la UE sent贸 el precedente adoptando una amplia estrategia antiterrorista basada en cuatro clases de medidas: prevenci贸n, protecci贸n, persecuci贸n y respuesta. En los 煤ltimos a帽os, esta estrategia se ha convertido en el pilar general de todas las pol铆ticas de los pa铆ses europeos: en l铆neas generales, todos los Estados han adoptado una amplia bater铆a de medidas en respuesta al terrorismo y a la radicalizaci贸n. Por ejemplo: mayor seguridad y vigilancia; mayores esfuerzos para prevenir la radicalizaci贸n en las c谩rceles, en las mezquitas o en internet; promoci贸n de la diversidad en la educaci贸n escolar; reafirmaci贸n del car谩cter laico del Estado; formaci贸n de imanes locales; o reinserci贸n de los que vuelven de las zonas de combate. Todas estas medidas apuntan en la direcci贸n correcta. Pero pueden resultar insuficientes si los pa铆ses europeos insisten en hacer caso omiso de algunos hechos inquietantes.




El primer hecho que hay que tener en cuenta es el poder de las ideas. La radicalizaci贸n islamista es el reto帽o natural de la ideolog铆a fundamentalista que se est谩 infiltrando en los medios de comunicaci贸n social, invadiendo las mezquitas conservadoras y proliferando en algunos canales de televisi贸n de generosas financiaciones. Mientras los pa铆ses europeos toleren en su territorio a imanes radicales que predican la intolerancia y el odio; mientras acepten que algunos pa铆ses musulmanes extranjeros sigan financiando la construcci贸n de mezquitas y ejerciendo una influencia estructural por medio del fortalecimiento de los lazos religiosos con sus emigrantes; y mientras los Estados europeos miren para otro lado cuando algunos reg铆menes musulmanes conservadores represalian a sus reformadores, la lucha contra la radicalizaci贸n puede hacerse muy cuesta arriba.

El segundo hecho inquietante es que resulta profundamente enga帽oso aseverar que solo una min煤scula minor铆a de musulmanes apoyan las acciones de los extremistas y yihadistas o que grupos como el EI no son en absoluto representativos. La realidad lo desmiente. Los radicales gozan de un respaldo suficiente, no solo porque se los considera la vanguardia islamista que se niega a acatar los dictados de Occidente, sino tambi茅n porque muchos musulmanes siguen so帽ando con la vuelta del islam a sus antiguas glorias. Basta leer los catecismos de algunos pa铆ses musulmanes para comprobar la glorificaci贸n del pasado musulm谩n y c贸mo se retrata a Occidente como los cruzados, infieles o聽kafer聽(paganos). La UE puede utilizar sus pol铆ticas actuales, como por ejemplo la pol铆tica europea de vecindad, la Uni贸n para el Mediterr谩neo o el di谩logo entre Europa y el golfo P茅rsico, para tratar estas delicadas circunstancias.

El tercer hecho preocupante tiene que ver con las propias pol铆ticas de la UE. En su trato con los pa铆ses mediterr谩neos, 谩rabes y musulmanes, las pol铆ticas europeas no han sido coherentes. Con gran frecuencia, los intereses comerciales o estrat茅gicos han sepultado los valores europeos. Tras las elecciones democr谩ticas en Palestina en 2006, la UE no reconoci贸 la legitimidad de la victoria de Ham谩s. Cuando el general Al Sisi conden贸 al presidente Morsi, el primer presidente de Egipto elegido democr谩ticamente, la reacci贸n europea fue como mucho t铆mida. Durante d茅cadas, la UE se ha mostrado insensible a la ocupaci贸n y colonizaci贸n de Palestina a manos de Israel, pa铆s que la prensa europea describe con frecuencia como la 煤nica democracia de la zona. Francia y Gran Breta帽a lideraron las operaciones militares en Libia sin ning煤n prean谩lisis serio de las posibles consecuencias dram谩ticas de la implosi贸n del r茅gimen. Durante demasiado tiempo se ha permitido al Gobierno iraqu铆, dominado por la facci贸n chi铆, imponer sus sectarias pol铆ticas sin desaprobaci贸n o castigo alguno. Asimismo, se ha permitido que el r茅gimen sirio destruya su pa铆s y masacre a su poblaci贸n, obligando a millones de personas a huir de su patria.

Estos pocos ejemplos son solo un recordatorio de que la lucha contra la radicalizaci贸n, en casa y en el extranjero, empieza por reafirmar el poder de los valores y de los ideales en la pol铆tica interior y en la exterior. El comunismo no fue derrotado por la fuerza de las armas, sino de los ideales. An谩logamente, combatir la radicalizaci贸n en casa recurriendo solo a medidas de seguridad, o bombardear al EI hasta que se rinda y se someta, es una senda cierta hacia el fracaso.

CONCLUSI脫N

La inmensa mayor铆a de los musulmanes que est谩n en Europa son inmigrantes o hijos de inmigrantes, y casi la mitad de los musulmanes de Dinamarca y los pa铆ses escandinavos son refugiados pol铆ticos. El grueso de los 235.000 inmigrantes que han cruzado el Mediterr谩neo desde enero de 2015 son refugiados y solicitantes de asilo. El n煤mero de sirios, iraqu铆es, afganos y eritreos que hay entre sus filas es buena prueba de que las tragedias humanas son hoy el principal desencadenante de la emigraci贸n forzosa. A los pa铆ses europeos les toma por sorpresa la magnitud del fen贸meno, y les afecta de alguna manera la verdad t谩cita de que la inmensa mayor铆a de los reci茅n llegados son musulmanes, lo que se interpreta como crecimiento e inflaci贸n de una poblaci贸n europea musulmana de veinticinco millones, que ya est谩 despertando los temores de las sociedades europeas.




En este art铆culo hemos analizado las diversas fases de los flujos migratorios, desde la inmigraci贸n laboral temporal hasta el asentamiento definitivo, y hemos mostrado la construcci贸n gradual del 鈥減roblema musulm谩n鈥 en Europa, y el surgimiento de partidos ultraderechistas antimusulmanes. Hemos tratado la cuesti贸n de la radicalizaci贸n de algunos j贸venes musulmanes europeos, y se han abordado las pol铆ticas de lucha contra la radicalizaci贸n emprendidas por los pa铆ses europeos. El mensaje que tratamos de expresar es sencillo: en Europa se est谩n quedando a vivir numerosos musulmanes, y esta poblaci贸n crecer谩 en los a帽os venideros. En vista de esta realidad, los pa铆ses europeos deber铆an hacer todo lo posible por fomentar su integraci贸n, y los propios musulmanes deber铆an hacer tambi茅n los deberes demostrando su apego y lealtad a sus nuevas patrias.




Summary
Review Date
Reviewed Item
Krystian.O
Author Rating
51star1star1star1star1star