Figuras literarias

figuras literarias




¿ Qué son las Figuras literarias ?

Las figuras literarias, también conocidas como figuras retóricas, son formas no convencionales de emplear las palabras para dotarlas de expresividad, vivacidad o belleza, con el objeto de sorprender, emocionar, sugerir o persuadir.

Vea también : Corrientes filosóficas actuales 

Las figuras literarias son típicas del discurso literario y de sus distintos géneros (poesía, narrativa, ensayo, drama), en los cuales el lenguaje es un fin en sí mismo (ver función poética en Funciones del lenguaje), y es transformado para potenciar sus posibilidades expresivas.



No obstante, las figuras literarias no son exclusivas de la literatura, sino que también pueden ocurrir en nuestro lenguaje coloquial, incluso algunas están ya asimiladas a este, en ciertas expresiones o giros.

A continuación, referiremos algunas de las figuras literarias más utilizadas.

Metáfora

metáfora

Una metáfora es una figura retórica o tropo en el que se traslada el significado de un concepto a otro, estableciendo una relación de semejanza o analogía entre ambos términos.




La palabra, como tal, procede del latín metaphŏra, que deriva del griego μεταφορά (metaphorá) que significa ‘traslación’, ‘desplazamiento’.

Las metáforas son imágenes, conceptos o ideas que guardan entre sí una relación sutil que es convocada o sugerida cuando aparecen asociadas en un texto, y que produce relaciones impresionantes que redimensionan el significado literal de las palabras.

En las metáforas, operan tres diferentes niveles: el tenor, que es el término que es convocado de manera literal; el vehículo, que es el término figurado y donde yace la fuerza expresiva de la metáfora, y el fundamento, que es la relación entre el tenor y el vehículo. Así, en la metáfora “sus cabellos son de oro”, “cabellos” sería el tenor, “de oro” sería el vehículo, y el fundamento sería el color dorado que comparten ambos.

Vea también :

Ejemplos de metáforas

  • “Nuestras vidas son los ríos/ que van a dar en la mar/ que es el morir”. Jorge Manrique, Coplas por la muerte de su padre.
  • “Que sus cabellos son de oro, su frente de campos elíseos, sus cejas arcos del cielo, sus ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil sus manos, su blancura nieve”. Miguel de Cervantes, Don Quijote de La Mancha.
  • “Bandadas de aves marinas que vienen del sur, rosarios del alba en silencio lejano”. Rómulo Gallegos, Canaima.</li




Metáfora y símil

La metáfora y el símil o comparación son figuras retóricas que comparten la característica de producir asociaciones más o menos sutiles entre dos o más términos, conceptos o ideas. No obstante, el símil se diferencia de la metáfora en que este usa elementos de relación para unir los dos términos en cuestión con expresiones como “como”, “cual”, “que”, “se asemeja” o “semejante a”, entre otros. Un ejemplo de símil sería: “Su risa se oía comoun estruendo de cristales por toda la casa”. En la metáfora este elemento no se encuentra, por lo tanto esta asociación es sugerida prescindiendo de él. Así, para transformar el símil anterior en una metáfora, bastaría reformular la frase excluyéndolo: “El sonido de su risa era un estruendo de cristales”.



Metáfora visual

Una metáfora visual es la representación de una o varias ideas a través de imágenes. Puede utilizar distintos recursos como la fotografía y el diseño gráfico. Se utiliza en diversos campos para completar o sustituir información transmitida de forma oral y escrita o de forma independiente. Las metáforas visuales ayudan plasmar una idea sin la necesidad expresa de utilizar el lenguaje verbal. Pueden poseer distintos grados de abstracción, por lo que requieren una cierta labor de interpretación por parte del receptor.

Metáfora pura

Una metáfora pura es una figura retórica en la que se sustituye un término real por otro irreal. Un ejemplo de metáfora pura es: “Su luna de pergamino / preciosa tocando viene” (“Preciosa y el Aire”, Federico García Lorca). El concepto de ‘luna de pergamino’ es una metáfora pura, haciendo referencia a una pandereta.




Metáfora impura

En la metáfora impura o simple, el concepto real se identifica con el concepto imaginario, generalmente utilizando el verbo ser. Por ejemplo: “Mi corazón es un geranio detenido” (“Poema para un cumpleaños”, Sylvia Plath). En este caso, el término ‘corazón’ se identifica con un geranio detenido.

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Metáfora aposicional

Una metáfora aposicional es un tipo de metáfora en la que aparece el término real y el imaginario separados por una coma. El orden en que aparecen puede variar. Un ejemplo de metáfora aposicional sería: “Las palabras, guantes grises” (“Más allá del amor”, Octavio Paz). En el ejemplo, ‘las palabras’ es el término real y ‘guantes grises’ el término imaginario.

Metáfora de complemento preposicional

En este tipo de figura retórica, los términos real e irreal aparecen unidos por la preposición ‘de’. Ambos conceptos pueden aparecer en diferente orden. También se conoce como metáfora preposicional del nombre. Algunos ejemplos son: “Tu boca de fuego”. En este caso, el concepto real de ‘boca’ se identifica con el concepto irreal de ‘fuego’.

Metáfora negativa

Una metáfora negativa es un tipo de metáfora en la que el término real o el imaginario aparecen con una negación. Por ejemplo: “No es tu mirada, es la tormenta sobre mí”. En este caso se está identificando ‘la mirada’ con ‘una tormenta’.




Símil

El símil, también llamado comparación, es una figura retórica que consiste en establecer una relación de semejanza o comparación entre dos imágenes, ideas, sentimientos, cosas, etc. La palabra, como tal, proviene del latín simĭlis.

Una característica fundamental del símil como figura literaria (y que lo diferencia de la metáfora), es que el símil es introducido por un elemento relacional, es decir, una palabra que establece una relación explícita entre dos elementos como, por ejemplo: como, cual, que, se asemeja a, semejante a, similar a, parecido a, etc.

De este modo, el símil permite conectar diferentes elementos de una forma simple y eficaz para ofrecer una nueva forma de ver o entender una cosa determinada, pues opera trasladando las características o rasgos, simbólicos o evidentes, de una cosa a la otra.



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Por ejemplo:

  • “Miraba como el alba pura;/ sonreía como una flor”. Rubén Darío, Canción de otoño en primavera.
  • “¡Oh, soledad sonora! Mi corazón sereno/ se abre, como un tesoro, al soplo de tu brisa”. Juan Ramón Jiménez.

La literatura y, sobre todo, la poesía, emplea símiles constantemente para relacionar ideas, objetos, emociones, etc., con el fin de dotar de mayor vivacidad y fuerza la imagen. Sin embargo, su uso no se limita al campo literario, puesto que en el lenguaje popular las personas utilizan símiles constantemente de manera espontánea:




Por ejemplo:

  • Estaba tan cansada que cuando se acostó cayó como piedra en pozo.
  • Me siento fuerte como un roble.
  • Este es un país joven como la mañana.
  • Tu padre siempre ha sido terco como una mula.
  • Conocí a una chica rubia como el sol.

Símil y metáfora

Tanto el símil como la metáfora expresan relaciones de proximidad o semejanza entre elementos, imágenes, ideas, sentimientos o cosas. Sin embargo, se diferencian por varias cosas. Por un lado, el símil establece conexiones que resultan más notorias o evidentes entre los elementos o imágenes que compara, mientras que en la metáfora esta relación es más sutil.

Por otro lado, el símil posee elementos relacionales explícitos (como, cual, que, etc.), que la metáfora no tiene. Por ejemplo: la metáfora dice: “Los suspiros escapan de su boca de fresa”. Mientras que el símil postularía: “Los suspiros escapan de su boca roja como la fresa”.

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Hipérbole

La hipérbole es una figura retórica o literaria que consiste en aumentar o disminuir de manera excesiva un aspecto, característica o propiedad de aquello de lo que se habla. No obstante, en un sentido general, se denomina como hipérbole la exageración en sí de alguna cosa.

La palabra, como tal, proviene del latín hyperbŏle,y esta a su vez del griego ὑπερβολή (hyperbolḗ).




La hipérbole es un tropo que se emplea con el objeto de darle mayor fuerza expresiva a un mensaje, o para producir determinado impacto o efecto en el interlocutor. En este sentido, esta figura literaria puede ser utilizada como un recurso enfático, expresivo, irónico o humorístico. Por ejemplo: “Tenía tanto sueño que se quedaba dormido de pie”.

La hipérbole exagera o trasciende lo verosímil deliberadamente para subrayar o enfatizar algo, para hacerlo más interesante o atípico. Sin embargo, el interlocutor es, por lo general, capaz de reconocer cuándo se está hiperbolizando algún dato, aspecto o hecho, y, en este sentido, sabe que no debe tomar las palabras al pie de la letra, en su sentido literal, sino más bien en un sentido figurado. Por ejemplo: “Te he llamado mil veces a tu casa”.

Utilizamos hipérboles en nuestro día a día, de manera bastante natural, cuando hablamos en sentido figurado. La hipérbole nos permite expresar las cosas de una forma inusual pero también más expresiva, más vivaz.

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Ejemplos de hipérbole

Usos coloquiales:

    • Te escribí quinientos mensajes y no me respondiste.
    • Estaba estudiando para veinte exámenes a la vez, sentía que el cerebro me iba a estallar.
    • Qué frío hace: me congelo los pies.
    • No sabe cocinar; se le quema hasta el agua.
    • Sentía que habían pasado mil años desde la última vez que la vio.




Usos literarios:

  • “El dictador (…) cuyo poder había sido tan grande que alguna vez preguntó qué horas son y le habían contestado las que usted ordene mi general” Gabriel García Márquez. El otoño del patriarca.
  • “El hombre era alto y tan flaco que parecía siempre de perfil”. Mario Vargas Llosa. La guerra del fin del mundo.

Metonimia

metonimia

En retórica, la metonimia, también conocida como trasnominación, es una figura literaria en la cual una cosa es designada con el nombre de otra con la cual tiene alguna relación semántica de presencia o de contigüidad. La metonimia procede de forma parecida a la sinécdoque.

La palabra, como tal, proviene del latín metonymĭa, y esta a su vez procede del griego μετωνυμία (metōnymía), que significa ‘recibir un nuevo nombre’.

En la metonimia, las relaciones que se producen entre los elementos pueden ser de los siguientes tipos:

    • La causa por el efecto: “Los niños son la alegría de la casa”, para referirse a la felicidad que produce su presencia.
    • El continente por lo contenido: “Beberse una taza”, en referencia a beberse el contenido de una taza
    • El símbolo por lo simbolizado: “Juraron lealtad a la bandera”, para decir jurar lealtad al país.
    • El lugar por lo que en él se produce: “Tomar un oporto”, en referencia al vino de Oporto.
    • El autor por la obra: “leer a Cervantes”, para decir leer las obras escritas por Cervantes.
    • La parte por el todo: “Defender la red de su equipo”, para referirse a la portería.
    • El todo por la parte: “Lavar el carro”, para hacer referencia a la carrocería.
    • La materia por el objeto: “Pintó un lienzo”, para designar una pintura sobre una tela.
    • El nombre del objeto por otro contiguo a él: “Se acomodó el cuello de la camisa”, en referencia a la parte de la camisa que cierra en el cuello.
    • El instrumento por el que lo utiliza: “Es el mejor pincel de París”, para referirse al pintor.

Vea también :

Metonimia y metáfora




La metonimia y la metáfora se diferencian en el tipo de relaciones que establecen sus elementos. La metonimia implica relaciones objetivas entre elementos, de presencia o contigüidad. Por ejemplo, el vino oporto se produce en la ciudad de Oporto, la parte que llamamos “cuello” en una camisa, se denomina así porque está a la altura del cuello, etc.

En la metáfora esa presencia no es objetiva, esa cercanía no es real, sino que más bien es producto de una asociación subjetiva, mental. Por ejemplo, en “sus cabellos son de oro”, la referencia al oro es por el dorado de los cabellos rubios, pero no hay como tal oro en el cabello referido.

Sinécdoque

Una sinécdoque es una figura literaria que consiste en la designación de una cosa con el nombre de otra. En este sentido, opera de manera parecida a la metonimia.

Específicamente, la sinécdoque se aplica en los siguientes casos para designar:



  • El todo por la parte: “El país tuvo una actuación encomiable en la Asamblea General de las Naciones Unidas”, en lugar de “La delegación diplomática del país tuvo una actuación encomiable en la Asamblea General de las Naciones Unidas”
  • La parte por el todo: “En su casa tiene cuatro bocas que alimentar”, antes que “en su casa tiene cuatro personas que alimentar”.
  • La especie por el género: “El hombre se destruye a sí mismo con las guerras”, en vez de decir: “el ser humano se destruye a sí mismo con las guerras”.
  • El género por la especie: “Montó a la bestia con gran autoridad”, en lugar de “montó al caballo con gran autoridad.
  • La cosa por el material de que está hecha: “Sabía blandir el acero como un maestro” en vez de “sabía blandir la espada como un maestro”.




La sinécdoque, como tal, es una figura retórica de pensamiento. Es empleada tanto en el discurso literario (narrativa, poesía, drama, ensayo) como en la lengua coloquial de manera espontánea.

La palabra sinécdoque, como tal, proviene del latín synecdŏche, y esta a su vez del griego συνεκδοχή (synekdochḗ), que deriva de συνεκδέχεσθαι (synekdéchesthai), que significa ‘recibir juntamente’.

Ejemplos de sinécdoques

  • El equipo cuenta con once pares de piernas frescas.
  • Era un simple mortal enfrentado a la maldad del mundo.
  • Un par de ojos la siguió hasta salir del bar.
  • La policía había puesto una alcabala en el lugar.

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Anáfora

anáfora

El término de anáfora es estudiando desde el punto de la gramática y, la retórica. La palabra anáfora es de origen latín “anaphora” y, este del griego, la misma está formado por el prefijo “ana” que significa “sobre o contra” y  “fora”del verbo “pherein” que expresa “llevar”.

En el sentido de la retórica, es una figura literaria que consiste en la repetición de una palabra o conjunto de palabra al principio de un verso o una frase. El poema “El Silbo del Dale” de Miguel Hernández, es el vivo ejemplo de la anáfora: “Dale al aspa, molino, hasta nevar el trigo. Dale a la piedra, agua, hasta ponerla mansa”.




En la gramática, permite deducir del contexto lingüístico lo que se refiere la anáfora, es decir, a través de la presencia de un conjunto de elementos que reseñan a una cuestión mencionada con anterioridad. En este sentido, se utilizan los adverbios, pronombres y verbos que se pueden denominar como anáfora ya que evita la repetición de palabras ya dichas anteriormente, por ejemplo: “Héctor presento su obra y la familia lo aplaudió”.

Por otro lado, el término anáfora, también conocida como Plegaria eucaristía, identifica a la oración de acción de gracias y de consagración que se lleva a cabo durante el prefacio y la comunión.

Vea también : 

Ejemplos de anáfora

  • “core, corre, que te pueden atrapar”
  • “come, come, que aun te falta”
  •  “Ana y Carlos son novios hace 5 años y, este año ellos se comprometieron”
  • “Mi perro murió, aquel amigo que me acompaño por muchos años”

Anáfora y catáfora

Lo opuesto de anáfora es catáfora. La catáfora es la anticipación de una idea que se expresará más adelante. La catáfora sirve para adelantar una parte del discurso que aún no se ha indicado, por ejemplo: “Las plantas están formadas por: raíz, tallo, hojas”.




Personificación o prosopopeya

Personificación es atribuir vida, acciones o cualidades propias del ser racional al irracional, o a las cosas inanimadas, incorpóreas o abstractas. Por otro lado, la personificación es representar en una persona, o representar en ella misma, una opinión, sistema etcétera, por ejemplo: Lutero personifica a la reforma.

Como recurso expresivo, la personificación, conocida como prosopopeya, es una figura literaria que es tratada como una especie de metáfora que consiste en atribuir cualidades propias del ser humano a un animal o cosas, por ejemplo: mientras los niños jugaban, los arboles sonreían, “el viento de la noche gira en el cielo y canta” Pablo Neruda, las estrellas lloraban al ver las calles vacías, el carro se quejaba por su vejez, etcétera.



La personificación, también abarca a nociones abstractas, como por ejemplo: “fue abrazado por la muerte y lo arrastro” y, en ocasiones la cosa incorpórea o abstracta puede estar oculta hasta que se descifra el sentido del texto literario, este punto se puede observar en el poema: “Vino, primero, pura” de Juan Ramón Jiménez, solo al final del poema, el lector comprendió que la persona a la cual hacía referencia el escrito era “la poesía”: “vestida de inocencia. Y la amé como un niño. Y se quitó la túnica, y apareció desnuda toda, ¡oh pasión de mi vida, poesía desnuda, mía para siempre!”




La personificación es una figura literaria que se usa habitualmente en la literatura para niños, aparece en numerosas leyendas y fábulas, con el fin de promover la imaginación, el razonamiento y, de esta manera comprender los diferentes aspectos de la vida y del mundo en el cual se vive. Asimismo, la personificación está ligada como una de las ramas de ciencia ficción en que la atribución de gestos, aptitudes a los seres inanimados permite al espectador observar una aventura fantástica, este punto se observa en tiras cómicas, películas como: “Alicia en el país de las maravillas”, “la bella y la bestia”, “la vaga y el vagabundo”, entre otras.

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Ejemplos de la personificación

  • La naturaleza es sabia.
  • El viento gime por su soledad.
  • El televisor gritaba de dolor.
  • “En un principio el conejo mostraba alguna desconfianza, pero tan pronto advirtió que los pequeños se aproximaban para llevarle alimentos se ponía de manos para recibir las hojas de berza y aun las comía delante de ellos. Ya no le temblaban los costados si los niños le cogían, y le gustaba agazaparse al sol, en un rincón, cuando Juan le sacaba de la cueva para airearse.” Miguel Delibes, “El conejo”
  • “Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana del coro, que retumbaba en lo alto de la esbelta torre en la Santa basílica.” Leopoldo Alas, «Clarín». La Regenta.

Epíteto




Un epíteto es un adjetivo que expresa una cualidad del sustantivo al cual está asociado. Se emplea para caracterizar o calificar a alguien o algo, añadiendo o subrayando alguna de sus características. La palabra, como tal, proviene del latín epithĕton, y este a su vez procede del griego ἐπίθετον (epítheton), que significa ‘de más’, ‘agregado’.

Se emplean epítetos para referirse apersonas, divinidades, personajes históricos, reyes, santos, militares, guerreros. En dichos casos, tiende a aparecer a continuación del nombre. Por ejemplo, Bolívar “el Libertador” para referirse a Simón Bolívar, Alfonso “el Sabio” en alusión a Alfonso X de Castilla, Juana “la Loca” en referencia de Juana de Castilla, Alejandro “Magno” para aludir a Alejandro III de Macedonia, etc.

La literatura también echa mano de los epítetos para destacar algunas de las cualidades o características de un personaje. Son famosos los epítetos homéricos, como Aquiles, el de los pies ligeros, o Ulises, fecundo en ardides.

Epíteto en retórica

En retórica, el epíteto es un adjetivo calificativo que indica una cualidad natural o característica del nombre a que acompaña. Por ejemplo, ‘azul’ es el epíteto en “cielo azul”, ‘fría’ es el epíteto en “nieve fría”. En este sentido, puede emplearse bien para resaltar características intrínsecas del sustantivo, bien para acentuar su carácter y producir un determinado efecto estético.

Tipos de epítetos

epítetos

Existen diferentes tipos de epítetos, dependiendo de su cualidad objetiva o subjetiva:



  • Epítetos tipificadores, que atribuyen al nombre una cualidad que posee. Por ejemplo: “áridos campos”.
  • Epítetos metafóricos, son aquellos que construyen una metáfora: “cristalino freno”, para referirse a la lentitud de las aguas (Góngora).
  • Epítetos enfáticos, son aquellos que pretenden subrayar una característica: “Mi país convertido en una ruin sucursal de materias primas”.
  • Epítetos apositivos, son aquellos que se colocan entre comas: “La ciudad dura, triste, sombría”.
  • Epítetos surrealistas o visionarios, son aquellos que postulan una imagen surrealista: “Lágrimas incandescentes”.
  • Epítetos homéricos, son aquellos que son utilizados en las epopeyas griegas antiguas de Homero complementando los nombres propios: “Atenea, la de los ojos brillantes”.
  • Epítetos épicos, son los que se utilizan en las novelas épicas alternándose con el nombre del personaje o acompañándolo: “Rodrigo Díaz de Vivar, el buen Campeador” (en Cantar del Mío Cid).
  • Epítetos apreciativos, expresan cualidades positivas que son subjetivas: “¡Qué sabrosa comida!”
  • Epítetos peyorativos, expresan cualidades negativas que son subjetivas: “No quiero volver a ver a esa entrometida mujer”.

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Epíteto en biología




El epíteto en biología define la especie o la subespecie, a continuación del nombre del género. Cuando se refiere a la especie, es un epíteto específico. Por ejemplo, Passiflora incarnata, donde incarnata es el epíteto de Passiflora. También la Passiflora alata, en que alata  es el epíteto. En zoología, el epíteto también designa la especie de un animal.

Alegoría

La alegoría es un concepto filosófico, artístico y literario que consiste en la representación de un significado simbólico. La palabra alegoría es de origen latín allegoría, que se traduce en hablar de manera figurada.

Como figura literaria, la alegoría es un recurso retórico que representa una metáfora ampliada, y en algunos casos semejante a la personificación o prosopopeya. La alegoría consiste en dejar de lado el sentido denotativo de la palabra y poner en práctica el sentido figurado de la misma, o sea, representa una idea o concepto a través de imágenes alusivas o metafóricas, dando a entender algo diferente a lo que se está expresando.

En este sentido, la alegoría puede representar diversos significados que trascienden su sentido literal, de modo que utiliza símbolos para representar una cosa o idea a través de la apariencia de otra. Por ejemplo: la justicia está representada con una mujer de ojos vendados, llevando una balanza y espada en sus brazos.

Alegoría en filosofía




Es común utilizar el Mito de la Caverna, escrita por el filósofo griego Platón y basada en las enseñanzas de Sócrates, mediante la cual explica su teoría de la realidad, en donde afirmó que lo único real es el mundo inteligible porque el mundo sensible es solo una ilusión de los sentidos.

Alegoría de la caverna de Platón

La alegoría o mito de la caverna de Platón se centró en describir una caverna con un grupo de hombres encadenados sin poder ver la luz, detrás de ellos se encontraba un muro, y luego una hoguera que los separaba de otro grupo de hombres que transportaban todo tipo de objetos que, gracias a la fogata, proyectaban en la pared sombras que eran consideradas como verdad por parte de los prisioneros, quienes no contaban con la claridad de la luz.

Uno de los prisioneros se libera de las cadenas y sale al mundo exterior conociendo la realidad. Cuando el hombre libre vuelve a la caverna para liberar a sus amigos prisioneros, nadie lo escucha y lo condenan a muerte. Con esta alegoría, se puede observar lo importante de buscar la verdad por medio del conocimiento de otras realidades, por otro lado, Platón refleja la enseñanza de Sócrates al afirmar que el hombre condena su propia muerte al ayudar a los hombres a llegar a la verdad.

Alegoría en la Biblia

Por medio de alegorías era posible transcender los límites y revelar los misterios en la construcción de nuevas ideas y paradigmas que permanecían subentendidas. En los textos de la Biblia, se conoce como alegorías religiosas. Por ejemplo:




“Ustedes son la sal de la tierra; pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se salará? Ya no sirve para nada, sino para tirarla fuera y que la pisen los hombres.” (Mateo, 5: 13).

Tomando en cuenta el concepto de alegoría, se puede interpretar el versículo bíblico como la relación que existe entre los discípulos y los demás y la importancia de ellos para la comunidad. En este sentido, la sal es interpretada como un aspecto positivo que impide la maldad y aleja la comunidad de los malos hábitos y pecados.

Vea también : 

Ejemplos de alegoría literaria

Cultivo una rosa blanca

  • “Cultivo una rosa blanca,/ en junio como en enero,/ para el amigo sincero,/ que me da su mano franca”.

El poema es una alegoría de la amistad y de su valor, que debe de ser brindada para el individuo sincero, simpático como también para el cruel y falso amigo.

Canción de otoño en primavera

    • “En sus brazos tomó mi ensueño/ y lo arrulló como a un bebé…/ y le mató, triste y pequeño,/ falto de luz, falto de fe…”
    • “Otra juzgó que era mi boca/ el estuche de su pasión/ y que me roería, loca, con sus dientes el corazón”.



Bajo estos dos ejemplos se describe por medio de la alegoría una situación de amor-desengaño vivida con el pasado, con viejos amores, explicada desde una edad madura que extraña el pasado y sus experiencias.

Aliteración

aliteración

Aliteración es un recurso expresivo que consiste en la repetición notoria del mismo o de los mismos sonidos, sobre todos consonánticos, en una frase. La palabra aliteración es de origen latín, está compuesto por las siguientes expresiones; el prefijo “ad” que significa “hacia”, “littera” que expresa “letra” y sufijo “-ción” que indica “acción y efecto”.

La aliteración es una figura retórica que se caracteriza por la repetición consecutiva de un mismo fonema, fonemas similares, consonánticos o vocálicos en una oración o verso.

En referencia al verso, la repetición de un sonido debe de estar presente al menos 2 veces en un verso de arte menor, a su vez, en el verso de arte mayor, la aliteración se debe de verificar mínimo 3 veces.

En referencia a la prosodia, rama de la fonología, se debe de repetir la consonante inicial al principio de 2 términos consecutivos o apenas separadas entre sí, es decir, es la repetición de sonidos consonantes al principio de consonantes o sílabas acentuadas, como por ejemplo: “mi mamá me mima”.

Por su parte, en la poesía, la aliteración se caracteriza por lograr un efecto sonoro por medio de la reiteración de forma consecutiva de un único fonema o de fonemas similares.




La finalidad de la aliteración es embellecer la prosa y la poesía con el objetivo de producir sonidos y musicalidad. Asimismo, la aliteración permite recrear imágenes asociadas a los sentidos, como es el siguiente caso del poema perteneciente al poeta Garcilaso de la Vega: “en el silencio solo se escuchaba el susurro de las abejas que sonaban”, se puede observar que la repetición de la letra “S”, es una manera de representar el sonido que realiza las abejas.

Generalmente, la aliteración añade un poco de diversión a la frase y, es por ello que se observa en los trabalenguas, por ejemplo: “tres tristes tigres comieron trigo en un trigal”.

También, la presencia de la aliteración es esencial en los libros de los niños que se encuentran en la etapa de saber a leer ya que este recurso expresivo ayuda a la memorización de las letras.

Ejemplos de aliteración

  • “Los suspiros se escapan de su boca de fresa” – Rubén Darío
  • “Su boca que besa borra la tristeza” – Alfredo Le Pera
  • “El breve vuelo de un velo verde”
  • “De finales, fugaces, fugitivos, fuegos fundidos en tu piel fundada” – Jaime Siles.

Vea también : 

Aliteración y onomatopeya

Constantemente la aliteración es confundida con otro recurso expresivo conocido como onomatopeya. Es de destacar, que la onomatopeya consiste en imitar o recrear sonidos, ruidos de animales o cosas por medio de la representación escrita, por ejemplo: “boom”, “ring”, “pump” entre otras.

Hipérbaton




En retórica, un hipérbaton es una figura literaria de construcción que consiste en la alteración del orden habitual o convencional de las palabras en la oración. La palabra, como tal, proviene del latín hyperbăton, y esta a su vez del griego ὑπερβατόν (hyperbatón).

El hipérbaton es una figura retórica muy utilizada en el discurso literario, sobre todo en la poesía, para dotar el texto de expresividad, intensidad o belleza, así como para imprimirle cierta extrañeza, intriga o profundidad al lenguaje.

Por ejemplo, donde Rubén Darío dice: “Tus besos y tus lágrimas tuve en mi boca yo” (ver en Poema Margarita de Rubén Darío), lo más habitual habría sido escribir “Yo tuve tus besos y tus lágrimas en mi boca”. Sin embargo, el poeta altera el orden sintáctico de los elementos para dotar el verso de belleza y emoción.

En la poesía su uso obedece por lo general a la necesidad de ajustar el verso a la métrica empleada, situar un acento en cierto lugar, conseguir una rima o crear una sinalefa.

Como recurso literario en la lengua castellana, el hipérbaton se puede rastrear ya en la prosa del siglo XV, gracias a la influencia del esquema sintáctico del latín o como imitación de este.



Vea también : 

Ejemplos de hipérbaton

  • “Pues a su continua ternura/ una pasión violenta unía./ En un peplo de gasa pura/ una bacante se envolvía”. En: Poema Canción de otoño en primavera de Rubén Darío.
  • “Quiero expresar mi angustia en versos que abolida/ dirán mi juventud de rosas y de ensueños”. En: Poema Nocturno de Rubén Darío.
  • “Y para el cruel que me arranca/ el corazón con que vivo,/ cardo ni ortiga cultivo;/ cultivo la rosa blanca”. En: Poema Cultivo una rosa blanca de José Martí.
  • “Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida”. En: Poema En paz de Amado Nervo.
  • “Gris y morado/ es mi verde olivar”. En: Poema Canción de José Moreno Villa.




Ironía

ironía

La ironía es una forma de dar a entender algo expresando lo contrario de lo que se quiere decir o se piensa. La palabra proviene del griego εἰρωνεία (eirōneía), que significa ‘disimulo’ o ‘ignorancia fingida’.

La ironía es también el arte de burlarse de alguien, de denunciar, criticar o censurar algo, pero sin expresarlo de manera explícita o directa, sino dándolo a entender.

En este sentido, la ironía valoriza algo cuando realmente lo quiere desvalorizar, o, al contrario, desvaloriza algo cuando en realidad busca realzar su valor.

La ironía, además, es cierto tono de voz o de postura mediante los cuales se buscar caracterizar o enfatizar más la verdadera intención de lo que se dice.

Así, una ironía puede ser verbal cuando se dice una cosa distinta a lo que se quiere significar. En este sentido, también es usada como figura literaria. Por ejemplo: “Nunca entraría en un club que me admitiera como socio” (Groucho Marx).

Una ironía también puede referirse a situaciones en que aquello que ocurre resulta contrario a lo supuesto o esperado. Por ejemplo: una estación de bomberos se incendia, una comandancia de policías es asaltada, un perro es mordido por una persona, etc. A este tipo de situaciones paradójicas también se las llama ironías de la vida.



En el lenguaje escrito, para señalar una ironía, puede emplearse un signo de exclamación encerrado entre paréntesis (!), uno de interrogación (?), comillas, con un emoticono, etc.

Ironía socrática

Como ironía socrática se conoce la fórmula irónica con que Sócrates, en su método dialéctico, abría el diálogo con el interlocutor. Consistía en poner a su interlocutor (el alumno) por lo alto, considerándolo como un sabio en determinada materia, para a continuación comenzar un proceso de indagación que conduce al conocimiento. Así, la finalidad de la ironía socrática era conseguir que el interlocutor se sintiese a gusto para hablar abiertamente de un tema. Un ejemplo sería: “Tú, Octavio, que eres un sabio en literatura, ¿me podrías explicar qué es la poesía?”




Ironía trágica

En el teatro, se llama ironía trágica o dramática a aquella situación paradójica a que se enfrenta un personaje en la acción dramática sin saberlo, que le suma intensidad dramática a la obra, mientras el espectador, por su parte, es consciente de la situación en que se encuentra el personaje. Un ejemplo de ironía trágica es la obra Edipo rey, de Sófocles, donde el personaje principal, Edipo, rey de Tebas, descubre que es el asesino del rey anterior, Layo, y que, en consecuencia, se ha casado con su madre, Yocasta.

Ironía y sarcasmo

Ironía y sarcasmo no son sinónimos exactos. El sarcasmo puede ser un cometario o burla pesada, mordaz u ofensiva, o un comentario hiriente o malintencionado. La ironía, en cambio, es dar a entender lo contrario de lo que se dice, o una situación en que lo que ocurre resulta ser paradójicamente opuesto a lo esperado o lo lógico. En este sentido, el sarcasmo puede ser un tipo de ironía.

Vea también :

Ejemplos de ironía

En la ironía, suele haber un contexto que permite interpretar correctamente aquello que se quiere expresar, aun cuando se esté diciendo lo contrario. Por ejemplo:

  • [Lloviendo]: Pero, ¡qué lindo día hace!
  • [Llegando tarde]: ¡Tú siempre tan puntual!
  • [No colaborando en nada]: Siéntate, no te vayas a cansar de tanto ayudar.
  • [Cuando se dice algo muy obvio]: Si no me dices, no me entero.
  • [De vacaciones, descansando]: ¡Qué vida tan dura!
  • [Habiendo comido todo]: ¡No tenías hambre!

Paradoja

Como paradoja se designa un hecho o una frase que parece oponerse a los principios de la lógica. La palabra, como tal, proviene del latín paradoxa, plural de paradoxon, que significa ‘lo contrario a la opinión común’; este a su vez viene del griego παράδοξα (parádoxa), plural de παράδοξον (parádoxon), que podría traducirse como ‘inesperado’, ‘increíble’ o ‘singular’.

En este sentido, una paradoja puede ser un hecho que, en apariencia, es contrario a la lógica: “Ya nadie va a ese lugar; está siempre lleno de gente”; “Este enunciado es falso” (paradoja antinómica).




Como tal, la paradoja suele dar la impresión de oponerse a la verdad o de contradecir el sentido común, no obstante, la paradoja no encierra una contradicción lógica, tan solo la aparenta: “¿Por qué si hay infinitas estrellas el cielo es negro?” (paradoja de Olbers).

De allí que la paradoja se diferencie del sofisma, que es un razonamiento lógico con apariencia de verdad, pero que no es tal, como por ejemplo: “Todos los perros son mortales. Aristóteles es mortal. Por lo tanto, Aristóteles es un perro”.

Entre los temas más recurrentes en las paradojas se encuentran las autorreferenciales: “Yo solía ser indeciso, pero ahora no estoy muy seguro”; las de infinitud: “En un hotel de infinitas habitaciones, siempre se puede aceptar más huéspedes, aun si está lleno”, las circulares: “¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?”; las de confusión de niveles de razonamiento: “Si Dios es omnipotente, ¿entonces puede crear una roca tan grande que no la pueda cargar ni él mismo?”, entre muchas otras.



La paradoja es un excelente estímulo para la reflexión y para el desarrollo de las capacidades analíticas, para la comprensión de ideas abstractas, así como para el desarrollo de destrezas intelectuales. Por este motivo, encontramos paradojas en distintas disciplinas de conocimiento, como las matemáticas, la filosofía, la psicología, la física, etc.

Vea también :

Paradoja en retórica

En retórica, la paradoja es una figura de pensamiento que supone el uso de expresiones, ideas, conceptos o frases en los cuales subyace, en apariencia, una contradicción, siendo que, no obstante, su función es otorgarle nuevas dimensiones de sentido a aquello que describe. Un ejemplo de paradoja literaria la encontramos en este fragmento de un poema de Pablo Neruda: “Yo te amo para comenzar a amarte,/ para recomenzar el infinito/ y para no dejar de amarte nunca:/ por eso no te amo todavía”.




Onomatopeya

Onomatopeya

Onomatopeya proviene del latín onomatopoeia, que es la imitación lingüística oral o la palabra o representación escrita de un sonido natural, por ejemplo, de los animales, o de algún ruido o fenómeno acústico o incluso visual, por ejemplo, un clic, un zigzag.

En lingüística, la onomatopeya es el fenómeno de ciertos signos lingüísticos que describen o sugieren un objeto o una acción que significan, directamente o por alguna de sus manifestaciones.

También es la figura retórica que consiste en una repetición o una aliteración de sonidos lingüísticos que imitan los sonidos que tienen una correspondencia con algún elemento de la realidad. Las onomatopeyas son muy utilizadas en los cómics y en las historietas como efectos de sonido.

Cada idioma tiene sus propias onomatopeyas y, a pesar que estos términos o expresiones surgen a partir de la imitación de los mismos sonidos, en muchos casos las diferencias son considerables. Por ejemplo, el perro que dice guau, en inglés es woof; el gallo que dice kikirikí, en inglés es cock-a-doodle-doo; la rana que dice croac, en inglés es ribbit; el pollito que dice pío, en inglés es tweet; el pato que dice cuac, en francés es coin-coin.




Para escribir las onomatopeyas, se debe saber que no necesitan cursiva o comillas, normalmente están acompañadas con los signos de exclamación, y se escriben con mayúsculas cuando se quiere expresar un sonido especialmente ruidoso.

Ejemplos de onomatopeya

    • Achís (estornudo)
    • Bang, pam, pum (disparo)
    • Bip (pitido agudo)
    • Bla-bla-bla (hablar, conversación)
    • Boing (muelle, objeto elástico o algo que rebota)
    • Bum (golpe o explosión)
    • Chinchín (banda de música, platillos, hacer un brindis)
    • Chucu, chucu (ferrocarril)
    • Clic (ratón del ordenador, pulsar un interruptor, apretar el gatillo de un arma)
    • Crac (algo que se quiebra)
    • Crash (algo que se rompe)
    • Din, don (timbre de la puerta)
    • Gluglú (burbujas en el agua)
    • Grrr (gruñido, enfado)
    • Hip (hipo)
    • Hmmm (malestar, duda)
    • Jaja, jeje, jiji, jojo (risa)
    • Mmm (qué rico)



  • Muac (beso)
  • Ñam (masticar, comer)
  • Pfff (algo que se desinfla o tiene un escape, queja)
  • Piii (pito o silbato)
  • Plaf (golpes, caídas)
  • Plof (golpe en un líquido o en un objeto blando)
  • Puf, buf (molestia causada por malos olores o cosas podridas, queja)
  • Pom, porrón (tambores)
  • Ring (timbre, teléfono)
  • Run, run (motor de coche)
  • Shhh (petición de silencio)
  • Snif (llorar, sollozo)
  • Tachín, tachán (banda de música, platillos)
  • Tictac (reloj)
  • Tilín (campanilla)
  • Toc (golpear a un objeto, llamar a una puerta)
  • Tolón (campana)
  • Uf (cansancio, algo repugnante, fastidio o algo sofocante)
  • Zas (golpe)
  • Zigzag (curvas con forma de Z en el camino)
  • Zzz (dormido)

Algunos ejemplos de onomatopeyas de animales:




  • Beee (balar de la oveja, de la cabra, del carnero)
  • Cricrí (canto del grillo)
  • Croac (rana, sapo)
  • Cuac (pato)
  • Guau (ladrido del perro)
  • Kikirikí (canto del gallo)
  • Miau (maullido del gato)
  • Muuu (toro y vaca)
  • Oinc (cerdo)
  • Pío (canto del pájaro)
  • Sss (serpiente)

Vea también :

Sinestesia

La sinestesia es la percepción de una misma sensación a través de distintos sentidos. La palabra proviene del griego y se compone de los vocablos συν- (sin-), que significa ‘junto’, y αἴσθησις (aísthesis), que traduce ‘sensación’.

Para la biología, la sinestesia es una sensación secundaria o asociada en la cual un estímulo que es aplicado en una parte determinada de nuestro cuerpo es percibido en otra diferente.

La psicología, por su lado, considera que la sinestesia es la sensación en la cual una percepción, propia de un sentido determinado, está fijada por otra sensación que afecta otro sentido.

La sinestesia es una condición que puede darse en un individuo que es capaz de oír colores, de ver sonidos o de apreciar texturas cuando saborea algo. Un sinestésico, por ejemplo, percibe de manera espontánea correspondencias entre tonos de color, de sonido e intensidades de sabor.



La sinestesia perdura a lo largo de los años. Las investigaciones científicas sostienen que se trata de un rasgo dominante ligado al cromosoma X, mientras que otros científicos consideran que la sinestesia se produce por un cruce de áreas adyacentes del cerebro que procesan diferentes informaciones sensoriales.

Como tal, la sinestesia es más común entre pacientes con autismo, aunque también ciertas epilepsias pueden provocar percepciones sinestésicas.

Experiencias sinestésicas, por otro lado, pueden tenerse mediante el consumo de sustancias alucinógenas, como el LSD, la mescalina o ciertos hongos.

Sinestesia como figura literaria

Como sinestesia también se conoce una figura retórica en la cual es atribuida una sensación (auditiva, olfativa, visual, gustativa, táctil) a un objeto al cual no le corresponde. Como tal, es muy usada en obras literarias, especialmente en poesía.




Ejemplos de sinestesia serían:

  • Sorda tristeza.
  • Amarillo chillón.
  • La verde soledad de los campos.
  • Dulces días.

Vea también : 

Pleonasmo

Pleonasmo

El pleonasmo, también conocido como redundancia, es una figura retórica en la cual consiste en el empleo de uno o más vocablos innecesarios en una frase para el cabal sentido de ella, o para intensificar su significado. Por ejemplo: “lo vi con mis propios ojos”.



Como tal, el pleonasmo puede ser considerado como una figura literaria para embellecer una obra, o para que el lector u oyente se sorprenda y quede más atento al desenlace de la misma, es lo que se conoce como un pleonasmo intencional.

El pleonasmo es sentido de burlas por el uso incorrecto que le otorga la gran mayoría de las personas en sus conversaciones diarias. Con base a lo anterior, algunas de las expresiones son: “salir para afuera” (no se sale para dentro), “volar por los aires” (no se vuela por la tierra), “entrar para dentro” (no se entra para fuera), entre otras.

Los sinónimos de pleonasmo son repetición, redundancia, abundancia, exceso, entre otras.

Pleonasmo vicioso

El pleonasmo vicioso, es la repetición de una palabra o idea, que puede ser visto como un defecto o una falencia del lenguaje por la utilización de un vocablo que tiene la misma relación de significación con el verbo o sujeto de la frase, y de ser omitido el mismo cuenta con igual sentido. Es parecido a la tautología. Por ejemplo: “cállate la boca”, “come con la boca”, “avanzar hacia adelante”.




Ejemplos de pleonasmo

  • Justicia justa y recta.
  • Salió volando por los aires.
  • Lo vi con mis propios ojos.
  • Está escrito de mi puño y letra.
  • Lo he pintado con mis propias manos.
  • ¡Salga afuera!
  • “Temprano; madrugó la madrugada, temprano estás rodando por el suelo” Miguel Hernández.
  • “Bésame con besos de tu boca, ¡… qué lejos siempre de ti mismo!” Juan Ramón Jiménez.

Vea también : 

Pleonasmo y oxímoron

El oxímoron es lo contrario de pleonasmo. El oxímoron se caracteriza por el uso de dos conceptos de significado opuesto en una sola expresión, lo que origina un nuevo concepto. Por ejemplo: “Vísteme despacio que tengo prisa” Napoleón Bonaparte, “Placeres espantosos y dulzuras horrendas” Charles Baudelaire, entre otros.

Perífrasis

Una perífrasis es una figura literaria en la cual para expresar un concepto o una idea se dan rodeos o son usadas más palabras de las que convencionalmente hubieran sido necesarias para comunicar efectivamente el mensaje.

Por otra parte, en gramática, una perífrasis es aquella expresión que está constituida por más de una palabra pero que, en su conjunto, transmiten un sentido concreto.

La palabra, como tal, proviene del latín periphrăsis, y esta a su vez del griego περίφρασις (períphrasis), que literalmente significaría “explicar alrededor”.

Perífrasis en retórica

En retórica, se denomina perífrasis o circunlocución a cierta forma de expresarse dando rodeos o empleando más palabras de las necesarias para la comprensión de aquello que se pretende comunicar.

El objetivo de la perífrasis, en este sentido, es evitar transmitir algo de la forma en que convencionalmente se habría hecho para, en su lugar, hacerlo de forma bella y original, o evocar, mencionando un conjunto de rasgos característico, aquello que se busca comunicar.




Por ejemplo:

  • “Acudía una que otra vez a la universidad”, en lugar de decir: “acudía ocasionalmente…”.
  • “No pocos abucharon al presidente”, antes que decir: “muchos abucharon…”.
  • “El Supremo Hacedor del cielo y de la tierra”, para decir: “Dios”.

Perífrasis en gramática

En gramática, y más específicamente en la gramática castellana, se conoce como perífrasis aquella expresión que está constituida por un verbo auxiliar conjugado en una de sus formas personales y un verbo auxiliado en forma no personal (infinitivo, gerundio o participio) sobre el que recae el peso semántico.

Por ejemplo:

  • Martín anda estudiando para el examen.
  • El perro se echó a dormir.
  • Voy a cantar el himno nacional.
  • ¿Estás esperando el metro?

Vea también : 

Etopeya

Etopeya

La etopeya es un recurso retórico que consiste en la descripción del carácter, las acciones, las costumbres y demás aspectos intrínsecos que determinan la personalidad de un individuo.

La palabra, como tal, proviene del griego ἠθοποιΐα (ethopoeia), que se compone con ethos, que traduce ‘manera de hacer las cosas’; poiein, que significa ‘crear’, ‘imitar’, ‘describir’, y el sufijo -ia, que indica ‘acción o cualidad’.




Así, la etopeya es la descripción por medio de la cual se da a conocer el conjunto de características internas (psicológicas, morales, espirituales) de un personaje.

En este sentido, se diferencia de la prosopografía, que es la descripción de las características externas de un personaje, es decir, sus rasgos físicos.

La etopeya, como tal, es una técnica de construcción literaria que nos permite referir las características más notables o resaltantes de un personaje a propósito de la trama en que está inmerso. Además, nos ayuda a entender cómo es este personaje, y cómo actuaría o reaccionaría en una situación determinada.

Para el abordaje de una etopeya, podemos valernos de una serie de rasgos a partir de los cuales se puede configurar la manera de ser de alguien. Por ejemplo, hablar de sus virtudes y defectos, sus gustos y aficiones, sus afectos y desafectos, sus creencias y prejuicios, de su forma de ver la vida y el mundo, etc.

Vea también : 

Miguel de Cervantes, por ejemplo, en su Quijote, traza una etopeya del héroe homónimo de esta novela cuando dice: “[…] Es, pues, de saber que este sobredicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso —que eran los más del año—, se daba a leer libros de caballerías, con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza y aun la administración de su hacienda […]”.

Prosopografía



La prosopografía es un recurso retóricoque consiste en la descripción de las características externas de una persona o animal. La palabra, como tal, proviene del griego πρόσωπον (prósopon), que significa ‘aspecto’, y -grafía, que indica ‘descripción’.

En la escritura, la prosopografía es una técnica que se aplica para abordar la representación de los rasgos físicos que configuran apariencia de alguien: facciones, forma del rostro, estatura, contextura, color del cabello, peinado, forma de las orejas, de la nariz, color de ojos, de piel, etc.

Por lo general, en una prosopografía se refieren los rasgos más relevantes de la apariencia de la persona, es decir, aquellos que nos permiten trazar el dibujo de su apariencia. Además, las prosopografías no necesariamente deben ser objetivas, y dependiendo del género literario y de la intención del autor, pueden echar mano de toda clase de recursos retóricos (comparaciones, metáforas, metonimia, etc.), dejar colar valorizaciones del autor, o destacar algunos aspectos que sean convenientes a la caracterización del personaje.




Como tal, es un recurso usual tanto en la literatura, como en la narración histórica o biográfica. Así, puede emplearse para hacer la descripción física de un personaje literario, pero también la de un personaje histórico o de una persona real.

Mario Vargas Llosa, por ejemplo, en su novela La guerra del fin del mundo, traza una prosopografía del personaje principal, de la cual, a continuación, transcribimos un fragmento: “El hombre era alto y tan flaco que parecía siempre de perfil. Su piel era oscura, sus huesos prominentes y sus ojos ardían con el fuego perpetuo”.

Lo opuesto a la prosopografía es la etopeya, que es la descripción de las características psicológicas, morales y espirituales de un personaje. Cuando se conjuga la prosopografía con la etopeya se confecciona lo que se ha dado en llamar un retrato de la persona.

Vea también:

Prosopografía en Historia

La prosopografía es también un método de análisis histórico que, según el historiador británico Lawrence Stone, se dedica a investigar las características comunes de un grupo de personas con cierta relevancia histórica mediante un estudio colectivo de sus vidas. Se basa en datos biográficos como casamiento, familia, origen social, posición económica, lugar de residencia, origen y magnitud de la fortuna, ocupación y experiencia profesional, religión, etc. Esta información es examinada y contrastada con el objeto de encontrar algunas variables significativas. Por ejemplo, se podría realizar una prosopografía de la clase política mexicana posterior a la revolución.

Polisíndeton

El polisíndeton, en retórica, es una figura literaria que consiste en el empleo repetido de una conjunción para dar mayor fuerza expresiva a un texto.




La palabra, como tal, proviene del latín polysindĕton, que a su vez procede del griego πολυσύνδετον (polysýndeton).

Esta figura retórica en particular se caracteriza porque emplea más conjunciones que las que habitualmente son utilizadas en el discurso.

Las conjunciones son palabras que se usan para enlazar palabras, sintagmas o proposiciones en una enumeración. Son conjunciones ynibienqueperosinoporque, entre otras.

En el lenguaje ordinario, las conjunciones son usadas, sobre todo, para vincular los dos últimos elementos. Por ejemplo: Vinieron a la fiesta Luis, Marta, Patricia, Raquel y Pablo.

Sin embargo, en el polisíndeton, las conjunciones se usan delante de cada elemento, bien por énfasis, bien para reforzar la expresividad.

Por ejemplo:

“Oh grandiosa y fecunda y magnética esclava”.
Pablo Neruda

Y allí fuerte se reconoce, y crece y se lanza,
y avanza y levanta espumas, y salta y confía”.
Vicente Aleixandre

Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo”.
Federico García Lorca

Como tal, produce efectos muy variados: puede dotar de solemnidad o gravedad el discurso (primer ejemplo), así como dar una sensación de sosiego (segundo) o, por el contrario, de arrebato (tercero).



Vea también :

La figura opuesta al polisíndeton es el asíndeton, que supone la omisión de las conjunciones en lugar de su profusión.

Elipsis

Elipsis

Se denomina como elipsis a la supresión u omisión intencional de un elemento del discurso que se sobreentiende o puede ser reconstruido gracias al contexto.

Por ejemplo, “José está en el mercado, y yo, en la casa”. En este ejemplo se suprimió el verbo “estoy” y, el sentido de la oración no se pierde, el verbo queda implícito y se sobreentiende.




La palabra elipsis surge del latín ellipsis, que derivó a su vez del griego élleipsis, y significa “omisión”.

La elipsis también es una figura literaria, es decir, es un recurso que se emplea en la literatura a fin de evitar las repeticiones innecesarias, dar mayor énfasis a un segmento de la oración, generar mayor fluidez y ritmo, sin que sea afectada la construcción gramatical de la misma.

Sin embrago, el empleo de la elipsis va más allá de la literatura. En el lenguaje diario las personas hacen un uso constante de esta figura literaria a fin de hacer la comunicación más fluida y directa.

Por ejemplo, cuando se le hace una pregunta a una persona, “¿qué tal?” en vez de “¿qué tal estás?”. Como se puede observar, el sentido de la pregunta no cambia, se sobreentiende.

La elipsis también forma parte de los recursos literarios empleados en las técnicas narrativas del cine y la publicidad a fin de seducir al receptor a través de diversos mensajes, como por ejemplo, con frases directas o sustituyendo palabras por imágenes.

En los refranes populares se pueden encontrar ejemplos de elipsis como, “Lo bueno, si breve, dos veces bueno” (se omite el verbo ser), “A buen entendedor, pocas palabras bastan” (se esclarece que no hace faltan muchas palabras para obtener una información), entre otros.

Vea también : 

Ejemplos de elipsis

A continuación se presentan varios ejemplos de elipsis y de la finalidad de esta figura literaria.

“A mi hermano le gusta el helado, a mi mamá no” (se omite el verbo gustar).

“Estuve en casa mientras mi hermano salió a comprar una pizza” (se omite el pronombre “yo”).




“Mi abuelo fue poeta, y mi padre periodista” (se omite el verbo ser).

“Llevé para la fiesta los quesos y panes” (se omite el artículo “los”).

“Su mirada invade mi corazón y mi mente” (se omite el verbo invadir).

“Cuando estudias sacas buenas notas, cuando no, repruebas” (se omite el verbo estudiar).

“Mi hermana fue de paseo, y yo de pesca” (se omite el verbo ir).

Antítesis

Antítesis

El término antítesis indica oposición o contrariedad de dos afirmaciones.También se refiere a una persona o cosa que posee cualidades opuestas o representa lo contrario a otra.

La palabra antítesis se origina del griego αντίθεσις o antíthesis que significa “contraposición” u “oposición”, y está compuesta por las raíces anti-, que expresa “contra”, y thesis, que significa “colocación o posicionamiento”.

Por ejemplo, las personas acostumbran a experimentar diversas antítesis a lo largo de su vida y esto es posible porque cambian de ideas o planes y pueden, de un momento a otro y como consecuencia de sus experiencias, cambiar de manera de pensar y se pueden contradecir al modificar las afirmaciones del pasado.

Por tanto, muchas de las antítesis se pueden generar partiendo de diversas reflexiones que se hacen del cambio de opinión y por las situaciones experimentadas, por lo que cabe la siguiente expresión, “lo que dices hoy en día es la antítesis de lo afirmaste en el día de ayer”.



La antítesis puede referirse a una persona o cosa opuesta en sus condiciones a otra. En este sentido, se puede observar la antítesis, por ejemplo, entre los integrantes de una familia o pareja, o entre amigos que, debido a su relación, deberían contar con gran cantidad de semejanzas de ideas, razonamientos, entre otros, pero ocurre todo lo contrario y se genera la antítesis.

Por ejemplo: “Tienen años de amistad y siempre tienen ideas opuestas, a uno le gusta el blanco y al otro el negro”. Asimismo, puede surgir oposición a una idea, propuesta, etcétera, como, “Jéssica es opuesta al socialismo”.

La antítesis se puede reconocer porque suele ir encabezada por expresiones como “pero”, “sin embargo” o “por el contrario”, las cuales exponen contrariedad o diferencia.

Antítesis como figura retórica

Antítesis es un recurso estilístico o figura literaria que consiste en la contraposición de dos sintagmas, frases o versos con el fin de conseguir una expresión más eficaz.

Es decir, es la oposición existente entre dos expresiones o ideas. Su uso permite el desarrollo de la razón, de la cual se desprende la construcción del conocimiento. La antítesis no se debe confundir con los recursos expresivos de paradoja y oxímoron.




Por ejemplo: “Es tan corto el amor y tan largo el olvido” (Pablo Neruda); “Cuando quiero llorar no lloro y a veces lloro sin querer” (Rubén Darío); “Eres como la Rosa de Alejandría, que se abre de noche y se cierra de día” (refrán popular).

Vea también : 

Antítesis en filosofía

En filosofía, la antítesis se emplea fundamentalmente para refutar una idea, proposición o tesis. En este caso, la antítesis es un razonamiento que contradice la tesis principal a través de la confrontación de argumentos.

Por ello, la dialéctica expresa que, como consecuencia de la oposición entre la tesis y la antítesis, surge la síntesis, a fin de ofrecer una comprensión diferente del tema en cuestión. La dialéctica hegeliana se encarga de investigar este tema.

Asíndeton

Asíndeton

El asíndeton es una figura literaria que omite, de manera intencional, las conjunciones o nexos que aparecen entre palabras, oraciones o enumeraciones, con el fin de agilizar y dar mayor fluidez al texto.

La palabra asíndeton deriva del griego asíndeton, que significa “privación”, “desligado”.

El asíndeton afecta la construcción sintáctica de una oración al no incluir en estas las conjunciones o nexos necesarios para expresar una idea. Por tanto, se sustituye por una pausa que se genera por la entonación de la coma “,” entre palabras.

La ausencia de conjunciones y nexos se emplea con la finalidad de generar mayor dinamismo e intensificar la entonación del enunciado en cuestión. Por ejemplo, “El amor se convirtió todo, poco, nada”.

El asíndeton modifica la construcción sintáctica de los enunciados y se contrapone a otra figura literaria, el polisíndeton, que por el contrario se caracteriza por emplear y repetir nexos de manera innecesaria a fin de generar mayor expresividad.



Por ejemplo, “No me gusta ni tú forma de ser, ni tú manera de hablar, ni las cosas que haces, ni cómo me tratas”.

Ejemplos de asíndeton

“En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada”. (Góngora)

Pobre, tonta, ingenua, pero bonita.

Sé feliz, no esperes de los demás, espera mucho de ti. (Anónimo)

“Desmayarse, atreverse, estar furioso

áspero, tierno, liberal, esquivo,

alentado, mortal, difunto, vivo,

leal, traidor, cobarde y animoso”. (Lope de Vega)

Vea también : 




Descripción

Una descripción es la acción y efecto de describir, esto es, de explicar o representar detalladamente por medio del lenguaje los rasgos característicos de un objeto, persona, lugar, situación o acontecimiento.

La descripción tiene como fin crear en el oyente o lector una imagen mental del asunto referido en su ausencia. Gramaticalmente, la palabra descripción es un sustantivo femenino.

Las descripciones pueden variar de tipo según la función que tienen en el contexto de la comunicación: ámbitos científicos, literarios, publicitarios, analíticos, entre otros. Existen diferentes tipos de descripción, entre los cuales mencionaremos solo los más comunes.

Tipos de descripción

Descripción objetiva

Se trata de aquella descripción en la que el emisor del mensaje intenta transmitir la imagen de aquello que describe de una manera precisa, sin hacer juicios de valor y sin dejar intervenir los sentimientos.

En principio, se supone que una descripción objetiva no omitirá detalle alguno y pretenderá construir un retrato fiel de lo representado, sin jerarquizar los elementos.

Se usa habitualmente en las diferentes disciplinas científicas para explicar los más diversos fenómenos y conceptos.



Descripción subjetiva

Se llama descripción subjetiva a aquellas representaciones verbales de personas, cosas o situaciones en las que el emisor del mensaje jerarquiza la importancia de los rasgos, con el propósito de expresar cómo se siente frente a ellos o de lograr un efecto emotivo en el receptor del mensaje.

En la descripción subjetiva, el emisor asume deliberadamente un punto de vista, lo que le permite omitir o exacerbar aquellos rasgos que favorecen el efecto buscando en su audiencia. En este caso, la descripción subjetiva puede incluir juicios de valor. Este tipo de descripción es muy común en géneros literarios como la poesía.

Descripción en literatura

La descripción literaria es un recurso muy utilizado en la literatura, especialmente en los géneros narrativos como la novela y el cuento.




El término refiere igualmente a la explicación detallada de los elementos que caracterizan a un personaje, una locación, un objeto o un acontecimiento, pero esta explicación tiene un propósito estético.

Por ello, es muy propio de la descripción literaria la inclusión de recursos como las metáforas, los símbolos y diferentes figuras retóricas que permiten imaginar o visualizar un determinado elemento para captarlo vívidamente. Ejemplo:

Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años; era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza.

Miguel de Cervantes, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.

Además, toda descripción literaria favorece la percepción de verosimilitud en el contexto de la lectura. Esto quiere decir que permite que aquellas cosas tratadas por el narrador parezcan “creíbles” ante los ojos del lector. En efecto, una descripción literaria puede ser más inteligible, clara, verosímil o comprensible para un lector que una descripción objetiva.

Pero también las descripciones literarias pretenden, en sí mismas, lograr efectos de placer estético en el lector. Ejemplo:

El propio escudo estaba compuesto de cinco láminas y en él
fue creando muchos primores con hábil destreza.
Hizo figurar en él la tierra, el cielo y el mar,
El infatigable sol y la luna llena,
así como todos los astros que coronan el firmamento…

Homero, La Ilíada, “Canto XVIII”.

Descripción geométrica

Se llama descripción geométrica a las técnicas que permiten representar el espacio tridimensional en una superficie de dos dimensiones. Esto permite al receptor del mensaje elaborar una imagen mental de los objetos tridimensionales en el espacio.




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